Coutinho ante su segunda transición

El intercambio de acusaciones entre el actual gobierno municipal y su antecesor y personalmente entre Coutinho y Fonticiella, transita hacia el peor de los caminos, se está volviendo cansino y aburridor a nivel público. Hemos escuchado mucho ruido y pocas nueces.

Como hombres de palabra escrita, nos gustaría ver, por escrito, un informe de la situación en que el actual Intendente ha asumido el gobierno departamental.

Es lo mismo que reclamamos cinco años atrás, sin éxito, esto es, la realización de auditorías que permitan proporcionar información, real, concreta y con una procedencia clara, para poder demostrar cual es la realidad en cada caso y luego “guardar en el freezer”, esta realidad para esgrimirla cuando corresponda y ante quien corresponda.

Obviamente que no se puede perder demasiado tiempo en revisar lo que se recibe y en cómo se lo recibe, pero es un punto de partida que no debe obviarse.

El gobierno departamental de Salto, que tiene amplia incidencia también en los seis gobiernos municipales, del interior del departamento involucra cerca de 2.000 funcionarios y seguramente una muy importante suma de dinero.

Pedirle cuentas a un gobierno a los 30 días de asumido, no nos parece razonable, máxime cuando se trata de alguien que nunca tuvo a su cargo el timón de una “empresa” tan importante como es la Intendencia de Salto.

Tenemos muy claro que el primer desafío que tiene Coutinho es lograr un equipo de gente de buena capacidad, que no pasa sólo por la entrega a la tarea y sus ganas de trabajar en forma ordenada y eficiente, sino que también requiere de preparación, conocimientos, capacidad, honestidad e idoneidad para la función que cumpla.

Una vez reunida la gente que entienda capacitada – y de ello dependerá gran parte de su gestión – deberá abocarse a la segunda etapa, manejar prioridades, tiempo y recursos disponibles para planificar debidamente las obras a encarar, no sólo en el plano de infraestructura, sino a todos los niveles, esto es social, cultural y todo los demás  que comprende un gobierno departamental.

Esta es la hora de analizar, de planificar y de medir muy bien los recursos, para las necesidades reales e incluso los imprevistos.

Una buena gestión descansa en su mayor parte en la capacidad de conducción de quien tiene la máxima responsabilidad para hacer y deshacer al frente del mismo, pero sus posibilidades de éxito surgen a partir de un diagnóstico correcto. Por eso es de mucha importancia saber qué es lo que se pretende, adónde se quiere llegar y cómo se intentará hacerlo y esto requiere de tener el asesoramiento debido a través de sus colaboradores directos.

Esta es la hora de la verdadera transición para Coutinho que debe pasar de las palabras – que maneja bien – a los hechos, a las acciones reales y concretas que es lo que la gente espera, pero no desesperemos.

Recordemos la máxima de los italianos: “piano, piano, se va lontano…”