Cuando de periodismo se trata

La reciente publicación de una entrevista al represor Gavazzo, efectuada por uno de los periódicos de mayor circulación en el país, tiene -a nuestro entender – varias puntas. En primer lugar periodísticamente siempre existió la discusión de si corresponde o no entrevistar a este tipo de gente, presa por delitos de lesa humanidad.
Somos de los que entendemos que nos guste o no, la entrevista debe hacerse, porque la libertad de expresión no debe ser censurada en ninguna circunstancia y por lo tanto pese a que nos resulte aberrante escuchar sus argumentos, el camino correcto es rebatirlos, con inteligencia, con la verdad, con el diálogo, si no seríamos iguales a él. Pero al mismo tiempo, entendemos que en estos casos sólo cabe la publicación de sus dichos ubicándola en el contexto que corresponde. Vale decir, en el caso que nos ocupa, debió recurrirse al expediente. Debió cotejarse lo que dice el torturador con lo que consta en el expediente del caso, el que tuvo sentencia definitiva, luego de las apelaciones correspondientes, hace casi diez años.
Publicar exclusivamente las afirmaciones (para nosotros falsas y mentirosas del ex represor Gavazzo), significa en el fondo tomar parte y prestarse a sembrar dudas sobre la Justicia que actuó en el caso.
No tenemos por qué tomar parte “a priori” en este asunto, pero entendemos que periodísticamente lo que corresponde es contextualizar las afirmaciones de todos y mencionar fuentes, cotejar lo que dice un reo con lo que surge como probatorio en el expediente que manejó la Justicia como corresponde.
Que conste que para nosotros no es este represor digno de crédito, sabiendo que ha mentido y escondido a sabiendas todo lo obrado en los años de la dictadura. Lógicamente que ahora, en los años en que lleva preso, se ha dedicado a reunir sus documentos y sus “pruebas” que obviamente alguien le ha proporcionado, para tratar de echar por tierra las acusaciones de la Justicia.
Nadie es inocente en esto. Dos grandes medios nacionales ya se han prestado a entrevistar a Gavazzo, dado a conocer sus afirmaciones sin contextualizarla y sobre todo sin entrevistar a ninguno de los actores de la contraparte.
Nadie tampoco puede creer que estos medios “no saben” como deben tratarse las noticias y qué es lo que exige el buen periodismo en cada caso. No nos engañemos, aquí hay intereses e intenciones que pueden ocultarse a primera vista, pero están presentes, como lo estuvieron siempre.
Nadie debe desconocer que durante la dictadura hubo grandes medios beneficiados económicamente y es obvio que nadie puede desprenderse de esta mochila, mucho menos si no le interesa despojarse de ella.
No con esto pretendemos dar cátedra a nadie, sino sólo aportar el resto de la película…
A.R.D.







Recepción de Avisos Clasificados