Cuando lo que sobra es la inmoralidad

Tras la realización de la cumbre semestral de Jefes de Estado del Mercosur, que tuvo lugar el pasado mes de julio en la ciudad argentina de Mendoza, dicho organismo y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), acordaron impulsar acciones para erradicar el hambre, la malnutrición, la pobreza rural y proteger al sector agrícola en los países del bloque suramericano.
«Lo que el Mercosur haga o deje de hacer en términos de su desarrollo agrícola tiene el potencial de afectar a gran parte del mundo. Por eso es tan importante el trabajo conjunto con estos países: son socios claves para alcanzar tanto el desarrollo sostenible como hambre cero», señaló el representante regional del organismo de la ONU, Julio Berdegué.“También destacó que, el peso del sector agrícola en los países del bloque, convierte a este en un «jugador de importancia planetaria”, por lo cual, la FAO, prestará asistencia técnica a los miembros del Mercosur para que se impulsen acciones que contribuyan a acabar con el hambre, la pobreza rural y la malnutrición en la región.
«Los países del Mercosur han hecho enormes avances en la reducción del hambre en las últimas décadas», apuntó Berdegué. «Sin embargo, no debemos olvidar que prácticamente la mitad de quienes sufren hambre en América Latina y el Caribe son ciudadanos y ciudadanas de América del Sur», puntualizó.“En tanto, el pasado 17 de octubre, se celebró el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, donde el especialista en Políticas Públicas de Unicef Gustavo De Armas, presentó el estudio “Poner fin a la pobreza infantil en Uruguay”. De acuerdo a dicho informe, el 17,6% de los menores de entre 0 y 17 años vive bajo la línea de pobreza, cuando la cifra general es de 9,4%; lo que significa que, 160.000 niños y adolescentes no cuentan con el nivel de ingresos mínimo. Del total de la población bajo la línea de pobreza, 90% de las 330.000 personas en esa situación se conforma por menores de 18 años (48%) y las personas adultas que viven con ellos (42%), por lo que Uruguay tendría «una de las brechas más altas de la región entre niños y adultos», situación que, en vez de atenuarse, “entre los años 2012 y 2015 ha ido en aumento, siendo actualmente nueve veces mayor”, señaló el técnico.
De más está decir que siempre será bienvenido todo esfuerzo que se realice para mitigar esos enormes flagelos; por lo cual, creemos que si tomamos dicha problemática con la profundidad que debe de ser tratada, sería interesante que buscáramos soluciones, trazando políticas de Estado que reviertan la penosa realidad.
Consideramos que la manera más justa de definir la inentendible situación por la que atraviesan muchos países -entre ellos los del Mercosur, a no olvidarlo, cuyos principales ingresos provienen paradójicamente de exportar alimentos-, fue expresada hace muchos años por ese gran republicano y mejor humanista que fue el expresidente de la República Argentina, el Dr. Raúl Alfonsín, cuando sostuvo que en su país existía el hambre, no porque faltaran alimentos; sino porque sobraba inmoralidad.
Nos hacemos eco de su inteligente reflexión, y la hacemos extensible a nuestro amado Uruguay. Aquí hay ciudadanos que padecen hambruna y saben por qué; no porque falten alimentos; sino porque lisa y llanamente también sobra inmoralidad.
En la era de los Derechos Humanos, donde se aboga por la plenitud de los derechos del hombre; no vemos –lamentablemente-, una real consciencia al respecto, y lo que es peor, observamos un temible acostumbramiento, que nos inhibe muchas veces de sentir compasión.
Dr. Adrián Báez