Cuando no vemos más allá de nuestro interés

El vicepresidente de OSE en reciente visita a Salto dejó traslucir su desacuerdo con el cierre del Parque Solari, cuando la empresa estatal -según dijo – había ya procedido a desobstruir la cañería que estaba provocando el problema de derrame de aguas servidas.

Es realmente llamativa la poca visión del Dr. Daoiz Uriarte, porque no está en discusión si OSE, en esta ocasión se movió prestamente o no, el tema es que no sólo se trataba de la obstrucción de la cañería, denominada el «aliviadero» del sistema, sino esencialmente de las condiciones en que se hallaba el paseo público debido al vertimiento de aguas servidas desde hace muchos meses, tal como lo habían dado a conocer reiteradamente algunos vecinos en EL PUEBLO.

Los olores nauseabundos y la imagen que dejaban las inmundicias desperdigadas por el parque hacían realmente impensable poder disfrutar del paseo público.

Nadie con dos dedos de frente sometería a sus niños a un lugar así porque, más que disfrutar sería atormentarlos y someterlos a riesgosas condiciones para su salud.

Este es a nuestro entender el punto más importante de la cuestión y de allí que compartimos plenamente la decisión de la Intendencia en el caso. Por más que se desobstruyera el sistema, había que solucionar el tema de todas las inmundicias que habían quedado expuestas, emanando gases y haciendo imposible disfrutar del paseo público en las condiciones mínimas de higiene y limpieza que se requieren para llevar a los niños a él.

Es más, OSE puede haberse movido prestamente en esta ocasión, pero el problema se arrastra de muchos meses atrás  no había sido encarado como corresponde. Más allá de que resulta inaceptable la permanencia de estos aliviaderos a cielo abierto, creemos que la empresa debería de hacerse una auto evaluación.

¿Desde cuando se da el problema?.

¿Qué respuesta se le ha dado?. ¿Por qué?

Nadie ignora que  muchas veces existe un problema de educación, de conciencia, porque hay gente tan ruin que se empeña en obstruir y destruir el sistema de saneamiento, de una forma absolutamente irracional, como si les divirtiera vivir entre las inmundicias.

Es una mentalidad enfermiza, difícil de explicar pero todo lo que encuentran los operarios de OSE abocados a la desobstrucción de las cañerías da idea del tema. Restos de ocho caballos, de bicicletas, de motos que se abandonan allí o se colocan intencionalmente para destruir lo que se ha hecho con gran esfuerzo de la comunidad.

De cualquier manera, no sólo se trata de establecer qué se ha hecho, sino cuándo se lo hizo y en qué medida alcanza con esto.

Alberto Rodríguez Díaz