Cuidar a nuestros mayores es buena cosa

El sistema de cuidados para la tercera edad y las personas que no pueden valerse por si mismas, cuando esté totalmente implementado (se estima que en el 2020), será sumamente caro para el país, costará algo así como 240 millones de dólares al año.

Pero más caro aún es no tenerlo, ha dicho el presidente de la República. Es que no sólo en lo económico, sino esencialmente en cuanto a las señales que damos como comunidad cuenta en este tema y nadie puede sentirse satisfecho con la comunidad que integra si ésta no se ocupa como es debido de las personas más necesitadas o más vulnerables.
En la misma línea pensamos que no se trata sólo de pensar y administrar el medio ambiente que nos ha tocado en nuestros días, sino esencialmente en pensar cómo lo dejaremos para las generaciones futuras, vale decir nuestros hijos, nietos y demás descendientes.
Cuando caminamos por las veredas de la ciudad y vemos a algunas personas, sobre todo adultos, que desaprensivamente arrojan sus desperdicios a la calle, botellas de plástico, papeles, cartones y similar, aún cuando tengan un contenedor cerca, nos da ganas de detenerlos y explicarles que este planeta no es sólo nuestro, sino que lo hemos tomado prestado de las generaciones que lo habitarán en el futuro y a su vez lo recibimos de nuestros antecesores.
Cuando vemos gente que es capaz de tirar sus residuos en lugares donde sencillamente no se ven, nos da vergüenza ajena, porque una cosa que funciona debidamente en nuestros días es la recolección de residuos urbanos.
Ni que hablar cuando vemos que muchos de nosotros somos capaces de pasar por alguien discapacitado o sencillamente entrado en años al punto de moverse con mucha dificultad, sin prestarle siquiera la mínima atención, recién entonces asumimos el descarnado individualismo que nos mueve.
“No es mi problema”, se siente muchas veces, cuando el tema no nos ha involucrado directamente. Sin embargo, si no hacemos nada, si no tomamos parte del compromiso social, es probable que en determinado momento sea problema nuestro directamente.
Prestar asistencia a nuestros adultos mayores habla bien de nuestra comunidad. Nuestros abuelos y nuestros mayores han forjado mucho de lo que hoy tenemos y no porque pensaran con egoísmo individual precisamente.
Se nos dirá que hoy es diferente, que aquello “ya fue”, pero honestamente creemos que existen valores esenciales que no cambian y si no rectificamos el rumbo en varias cosas entonces llegará el momento en que lo lamentaremos.
Al menos, así pienso yo.

Alberto Rodríguez Díaz