Cuidemos el planeta que tomamos prestado

El mayor problema de nuestros días es la falta de conciencia de los problemas ambientales. Las bolsas de nylon proliferan y siguen causando graves daños, no sólo a la tierra, sino a la fauna y flora acuática.
Los agrotóxicos, que se utilizan, cambian de fórmula o utilizan otras artimañas para evadir las disposiciones en la materia, aunque todos sabemos que es lo que se está haciendo, se sigue dañando tierra mar y aire.
Las pilas de todo tipo y materiales que todo lo contaminan y se ha explicado que arruinan miles y miles de litros de agua, cuando no las napas enteras y también mucha tierra fértil, pero a nadie parece preocuparle mayormente.
Pero probablemente entre los problemas principales se ubica el de la basura electrónica. Una cuestión absolutamente grave, que sin embargo aún no se lo reconoce públicamente o se lo disimula lo más que se puede.
Sin embargo la basura electrónica, restos de celulares, computadoras, grabadores y demás se amontona por toneladas y contienen elementos altamente contaminantes.
Sabemos que hay empresas (de las que uno supone que tendrían que tener mayor compromiso ambiental) que optan por quemarla y sacarla de la vista, pero lamentablemente sólo transfieren el daño y lo aceleran porque transformada en gases esa basura se acumula en la atmósfera, de la que dependemos todos y obviamente que el daño es mayúsculo.
Hace poco días incluso ha pasado en Salto, en zona céntrica y los vecinos alarmados por la humareda y el olor inconfundible de plásticos y otros elementos incinerados, no salían de su asombro, quien los estaba quemando era una de las empresas consideradas líderes en el cuidado ambiental. Una de las que habitualmente vemos patrocinando o participando abiertamente en estas campañas dedicadas a concientizar sobre los problemas ambientales.
Es que este es uno de los temas que nos convoca asiduamente, de los que se habla mucho, pero se hace poco o nada. Porque aún aquellos que predicamos una conducta ambiental responsable, a la hora de optar entre la comodidad y la responsabilidad que cabe en estos temas, muchas veces nos olvidamos que nuestra responsabilidad llega más allá del mundo que tenemos hoy, porque lo que corresponde es preservarlo para nuestros descendientes, hijos, nietos y demás de quienes hemos tomado prestado el planeta en las condiciones que ya hoy no tiene.

Alberto Rodríguez Díaz