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Darles el lugar que les corresponde

Si hay alguien que en nuestro país de alguna manera se sienten discriminados, son precisamente los discapacitados, vale decir, las personas con capacidades diferentes, ya sean física, intelectuales u otros.
El prefijo “Dis” ya habla de una discriminación, porque somos capaces de realizar las mismas tareas que realizan las personas “normales”, sostenía uno de los carteles exhibidos en una de las últimas marchas realizadas en Montevideo.
Más allá de las diferencias que seguramente existen, es cierto que Uruguay tiene aún mucho por hacer si realmente quiere marcar rumbos en materia de igualdad de derechos para estas personas.
El acceso a las oficinas públicas y privadas, el acceso al transporte, las oportunidades laborales y hasta el acceso a la salud marcan las diferencias que existen con estas personas.
Lo que a una persona “normal” puede costarle determinado esfuerzo a quien presenta una discapacidad se le vuelve una montaña en algunos casos imposible de superar si no se le facilitan las cosas.
La marcha de referencia replanteó la situación que se vive en nuestros días. Es frecuente ver como el gobierno uruguayo se autoproclama como sensible e interesado en eliminar las muestras de discriminación existentes en la sociedad.
Sin embargo a poco nos interesemos en profundidad sobre alguno de los aspectos indicados habremos de verificar cuál es la situación real y concreta.
Que sepamos no existe en el país un organismo capaz de determinar qué tareas puede realizar una persona con alguna discapacidad. Es este el punto de partida, en cuanto las llamadas “discapacidades” pueden ser muy diferentes y por lo tanto también las tareas a realizar pueden ser muy distintas.
Existen esfuerzos privados dignos del mayor apoyo, pero lamentablemente no lo han logrado porque la comunidad misma parece desinteresarse en este aspecto.
Eso sí, a todos los partidos políticos les gusta proclamar su aspiración de atender la situación, de eliminar las discriminaciones y de lograr una comunidad donde todas las personas sean tratadas de acuerdo a sus posibilidades y su talento y no de acuerdo a su mal llamada “capacidad”.
En otros países hemos visto como personas con algún tipo de discapacidad han hecho carrera política y vaya si demuestran que tienen tanta o más capacidad que los “normales” que se han desempeñado antes en el cargo.
No quiere decir que por ser discapacitada una persona tenga más aptitud que alguien “normal” para desempeñar un cargo, pero tampoco que tenga menos si se le exige una tarea acorde.
Es lo que pensamos.
A.R.D.