De debates y encuestas

PPor estos días hemos recibido varios “sondeos” para saber si el diario habrá de promover debates y publicar encuestas, motivo por el cual entendemos importante precisar algunos aspectos de nuestra opinión personal sobre estos temas.
En materia de debates, siempre hemos sostenido que somos partidarios de los mismos en tanto estos aporten información, revelen argumentos y den a conocer la forma de pensar y  la posición de los candidatos en referencia diferentes temas de la comunidad.
No ignoramos que en estos tiempos electorales, en  los que estamos ya en la “recta final” para las elecciones departamentales, todo se hace teniendo en cuenta estrategias, es decir si conviene o  no a determinado  grupo, fracción o líder de un partido “entreverarse” en un debate.
Por lo general se cree que quien va adelante (¿?) en la preferencia popular no debería debatir, porque tiene mas para perder, es decir para descender de esta posición, que para ganar o subir la misma, aunque resulta muy difícil saber esto. A lo sumo se pueden hacer “lecturas” de algunos  indicadores.
Es este  uno de los aspectos en que quizás no coincidamos con muchos lectores. Vale decir en la trascendencia que se le asigna a los debates. Es más, no creemos que por mejor que le vaya a un candidato en un debate, la ciudadanía se vuelque a darle preferencia. Es más, es sabido que hay buenos oradores que sin embargo son malos gestores. Hay gente que incluso se prepara en su dialéctica, en su capacidad de exponer y de discutir a efectos de que el público quede con la impresión de que es superior a cualquier rival, cuando luego en lo que realmente significa gobernar, administrar, planificar el futuro y gestionar un departamento o municipio, muestre grandes falencias.
En cuanto a las encuestas, mantenemos una posición de respeto, sobre todo a los  trabajos que se hacen con seriedad y en el Uruguay algunos casos existen, pero creemos que es esencial conocer toda la información que compone el contexto de estos trabajos, ¿cómo se la hace?, ¿a qué nivel? ¿quienes la hacen? ¿cuando? ¿sobre qué universo?.
Ningún trabajo que oculte  estos datos reúne -a nuestro juicio – los principios elementales para que les creamos.
La ciudadanía uruguaya está en un nivel aceptable de información y educación como para saber  distinguir estos aspectos. Creer que se la puede engañar fácilmente, ocultándole información o manipulando la misma de acuerdo a  determinados intereses es como decían en mi barrio “errarle el biscochazo”.
Alberto Rodríguez Díaz

Por estos días hemos recibido varios “sondeos” para saber si el diario habrá de promover debates y publicar encuestas, motivo por el cual entendemos importante precisar algunos aspectos de nuestra opinión personal sobre estos temas.

En materia de debates, siempre hemos sostenido que somos partidarios de los mismos en tanto estos aporten información, revelen argumentos y den a conocer la forma de pensar y  la posición de los candidatos en referencia diferentes temas de la comunidad.

No ignoramos que en estos tiempos electorales, en  los que estamos ya en la “recta final” para las elecciones departamentales, todo se hace teniendo en cuenta estrategias, es decir si conviene o  no a determinado  grupo, fracción o líder de un partido “entreverarse” en un debate.

Por lo general se cree que quien va adelante (¿?) en la preferencia popular no debería debatir, porque tiene mas para perder, es decir para descender de esta posición, que para ganar o subir la misma, aunque resulta muy difícil saber esto. A lo sumo se pueden hacer “lecturas” de algunos  indicadores.

Es este  uno de los aspectos en que quizás no coincidamos con muchos lectores. Vale decir en la trascendencia que se le asigna a los debates. Es más, no creemos que por mejor que le vaya a un candidato en un debate, la ciudadanía se vuelque a darle preferencia. Es más, es sabido que hay buenos oradores que sin embargo son malos gestores. Hay gente que incluso se prepara en su dialéctica, en su capacidad de exponer y de discutir a efectos de que el público quede con la impresión de que es superior a cualquier rival, cuando luego en lo que realmente significa gobernar, administrar, planificar el futuro y gestionar un departamento o municipio, muestre grandes falencias.

En cuanto a las encuestas, mantenemos una posición de respeto, sobre todo a los  trabajos que se hacen con seriedad y en el Uruguay algunos casos existen, pero creemos que es esencial conocer toda la información que compone el contexto de estos trabajos, ¿cómo se la hace?, ¿a qué nivel? ¿quienes la hacen? ¿cuando? ¿sobre qué universo?.

Ningún trabajo que oculte  estos datos reúne -a nuestro juicio – los principios elementales para que les creamos.

La ciudadanía uruguaya está en un nivel aceptable de información y educación como para saber  distinguir estos aspectos. Creer que se la puede engañar fácilmente, ocultándole información o manipulando la misma de acuerdo a  determinados intereses es como decían en mi barrio “errarle el biscochazo”.

Alberto Rodríguez Díaz