De la idea pregonada a la realidad concreta

La experiencia del los jóvenes que han llegado a Salto para estudios terciarios o carreras universitarias, debería ser de lectura obligada para todos.
Salto al promover la idea de ser sede de una sede regional de la Universidad de la República, siempre pregonó la regionalización, esto es que dicha casa de estudios sirviera para alentar planes de preparación de los jóvenes de toda la región Norte del país.
Esta idea ha sido llevada adelante sólo en parte. Si bien es cierto que un alto número de jóvenes proviene de otros departamentos y ciudades del interior del país y hasta alguno de Montevideo mismo, el conocimiento de su experiencia, de las dificultades que han tenido para integrarse en nuestra ciudad, debería de motivar a todos los que tenemos algo que ver en esto -y seguramente que todos los salteños lo tenemos-, a tomar conciencia de cómo se sienten estos jóvenes que llegan desde otros puntos del país con el deseo de estudiar en nuestra ciudad.
Muchos de ellos plantean exactamente las mismas dificultades que encuentran los jóvenes salteños cuando viajan a estudiar, por ejemplo en Montevideo.
Es usual que en esas circunstancias, los coterráneos busquen integrarse y trabar amistad con los que provienen de otros lugares del interior, con quienes vislumbran que tienen puntos coincidentes en su forma de vida, en su cultura y hasta en su léxico.
Foráneos en el nuevo lugar donde les toca vivir a veces durante algunos años, muchas veces buscan a “sus iguales”, en cuanto a las dificultades que esta realidad les presenta.
Aún a sabiendas de que las generalidades encierran un porcentaje de riesgo, dado que no a todos los estudiantes les va de la misma manera, es necesario asumir lo que la mayoría de ellos plantea.
Integrarse al ambiente estudiantil salteño no les resulta fácil, indirectamente sienten algún tipo de rechazo, “algo” les dice que no es este su ambiente y nosotros deberíamos asumir que descentralizar no es cambiar de centro. No se trata de cambiar Montevideo por Salto trayendo los mismos vicios, tiene que ser diferente.
Por el contrario, por lo menos la idea de quienes impulsaron este y otros centros de estudios locales, fue que aquí todo el que viniera se sintiera bien recibido, sintiera la calidez de quienes saben que ellos aportan mucho a la concreción y el afianzamiento de estos centros de estudios y por ende a la ciudad toda.
No se trata solo de pregonar el concepto de solidaridad, de calidez y de bohomía a quienes llegan, sino básicamente de demostrárselo.
Bienvenidos todos y estamos seguros que en la conducción de los centros académicos de Salto están muy contentos de su llegada.
Esto es lo más importante, no sólo para ellos, sino también para nosotros.
Hagamos que lo sientan así.

La experiencia del los jóvenes que han llegado a Salto para estudios terciarios o carreras universitarias, debería ser de lectura obligada para todos.

Salto al promover la idea de ser sede de una sede regional de la Universidad de la República, siempre pregonó la regionalización, esto es que dicha casa de estudios sirviera para alentar planes de preparación de los jóvenes de toda la región Norte del país.

Esta idea ha sido llevada adelante sólo en parte. Si bien es cierto que un alto número de jóvenes proviene de otros departamentos y ciudades del interior del país y hasta alguno de Montevideo mismo, el conocimiento de su experiencia, de las dificultades que han tenido para integrarse en nuestra ciudad, debería de motivar a todos los que tenemos algo que ver en esto -y seguramente que todos los salteños lo tenemos-, a tomar conciencia de cómo se sienten estos jóvenes que llegan desde otros puntos del país con el deseo de estudiar en nuestra ciudad.

Muchos de ellos plantean exactamente las mismas dificultades que encuentran los jóvenes salteños cuando viajan a estudiar, por ejemplo en Montevideo.

Es usual que en esas circunstancias, los coterráneos busquen integrarse y trabar amistad con los que provienen de otros lugares del interior, con quienes vislumbran que tienen puntos coincidentes en su forma de vida, en su cultura y hasta en su léxico.

Foráneos en el nuevo lugar donde les toca vivir a veces durante algunos años, muchas veces buscan a “sus iguales”, en cuanto a las dificultades que esta realidad les presenta.

Aún a sabiendas de que las generalidades encierran un porcentaje de riesgo, dado que no a todos los estudiantes les va de la misma manera, es necesario asumir lo que la mayoría de ellos plantea.

Integrarse al ambiente estudiantil salteño no les resulta fácil, indirectamente sienten algún tipo de rechazo, “algo” les dice que no es este su ambiente y nosotros deberíamos asumir que descentralizar no es cambiar de centro. No se trata de cambiar Montevideo por Salto trayendo los mismos vicios, tiene que ser diferente.

Por el contrario, por lo menos la idea de quienes impulsaron este y otros centros de estudios locales, fue que aquí todo el que viniera se sintiera bien recibido, sintiera la calidez de quienes saben que ellos aportan mucho a la concreción y el afianzamiento de estos centros de estudios y por ende a la ciudad toda.

No se trata solo de pregonar el concepto de solidaridad, de calidez y de bohomía a quienes llegan, sino básicamente de demostrárselo.

Bienvenidos todos y estamos seguros que en la conducción de los centros académicos de Salto están muy contentos de su llegada.

Esto es lo más importante, no sólo para ellos, sino también para nosotros.

Hagamos que lo sientan así.