Deberíamos ser los más Interesados

Familias de víctimas y victimarios, destrozadas, daños irreparables en muchas ocasiones son el resultado de la locura que vivimos en nuestros días en materia de tránsito.
Existe un alto porcentaje de irresponsabilidad, imprudencias de todo tipo que desembocan en consecuencias lamentables.
La peor parte la llevan los motonetistas, aunque es oportuno precisar que no siempre son culpables de los accidentes, pero en buena medida suelen serlo.
De todas formas, existe casi la convicción de que el mayor problema proviene de las imprudencias y la ignorancia de las normas de tránsito, situación de la que nadie se siente responsable y sin embargo hay responsables concretos.
Las autoridades de antes y las actuales, que no cumplieron, ni cumplen debidamente con la nada simpática labor de controlar y fiscalizar, documentación, conocimientos y adiestramiento de los conductores, además del debido respeto a las normas y las condiciones de los vehículos, son responsables de que hoy tengamos esta situación.
A menudo se ven situaciones que demuestran que no hay conocimiento o la menor responsabilidad a la hora de transitar conduciendo un vehículo.
Los motonetistas, muchas veces jóvenes demuestran que no tienen el más mínimo respeto por su propia vida, mucho menos por la vida ajena. El hecho de que circulen con preferencia, por ejemplo, determina que lo hagan como si nunca se fueran a topar con alguien desprevenido o incluso ignorante de las calles que tienen preferencia y que por lo tanto configuran un peligro latente para los demás conductores.
Los motonetistas deberían de tener muy presente, que su vehículo para con la cabeza y por lo tanto aún cuando les asista el derecho de circulación preferencial, no deberían de confiarse, dado que si resultan con lesiones de gravedad, aún cuando tengan derecho y pudieran ser resarcidos económicamente, hay lesiones o consecuencias mayores aún para su vida, que no tienen reparación posible.
Y si bien las autoridades responsables de controlar y vigilar el tránsito tienen que cumplir cabalmente su  labor, porque en definitiva para eso están, los que más deberían de cuidar su propia integridad física deberían ser los propios motonetistas, víctimas más frecuentes de los accidentes de tránsito.
Ninguna norma o sanción, por más severa que sea logrará ponernos a resguardo de esta situación si nosotros mismos no nos cuidamos.
El denominado manejo defensivo no es otra cosa, que una denominación diferente para decirnos “maneje con prudencia”, es la mejor forma de evitar todo lo evitable al menos en materia de accidentes.

Familias de víctimas y victimarios, destrozadas, daños irreparables en muchas ocasiones son el resultado de la locura que vivimos en nuestros días en materia de tránsito.

Existe un alto porcentaje de irresponsabilidad, imprudencias de todo tipo que desembocan en consecuencias lamentables.

La peor parte la llevan los motonetistas, aunque es oportuno precisar que no siempre son culpables de los accidentes, pero en buena medida suelen serlo.

De todas formas, existe casi la convicción de que el mayor problema proviene de las imprudencias y la ignorancia de las normas de tránsito, situación de la que nadie se siente responsable y sin embargo hay responsables concretos.

Las autoridades de antes y las actuales, que no cumplieron, ni cumplen debidamente con la nada simpática labor de controlar y fiscalizar, documentación, conocimientos y adiestramiento de los conductores, además del debido respeto a las normas y las condiciones de los vehículos, son responsables de que hoy tengamos esta situación.

A menudo se ven situaciones que demuestran que no hay conocimiento o la menor responsabilidad a la hora de transitar conduciendo un vehículo.

Los motonetistas, muchas veces jóvenes demuestran que no tienen el más mínimo respeto por su propia vida, mucho menos por la vida ajena. El hecho de que circulen con preferencia, por ejemplo, determina que lo hagan como si nunca se fueran a topar con alguien desprevenido o incluso ignorante de las calles que tienen preferencia y que por lo tanto configuran un peligro latente para los demás conductores.

Los motonetistas deberían de tener muy presente, que su vehículo para con la cabeza y por lo tanto aún cuando les asista el derecho de circulación preferencial, no deberían de confiarse, dado que si resultan con lesiones de gravedad, aún cuando tengan derecho y pudieran ser resarcidos económicamente, hay lesiones o consecuencias mayores aún para su vida, que no tienen reparación posible.

Y si bien las autoridades responsables de controlar y vigilar el tránsito tienen que cumplir cabalmente su  labor, porque en definitiva para eso están, los que más deberían de cuidar su propia integridad física deberían ser los propios motonetistas, víctimas más frecuentes de los accidentes de tránsito.

Ninguna norma o sanción, por más severa que sea logrará ponernos a resguardo de esta situación si nosotros mismos no nos cuidamos.

El denominado manejo defensivo no es otra cosa, que una denominación diferente para decirnos “maneje con prudencia”, es la mejor forma de evitar todo lo evitable al menos en materia de accidentes.