Demasiado riesgoso

De acuerdo a lo que se ha difundido en cuanto al contenido de la ley de emergencia, uno de los aspectos que contiene en materia de seguridad es que permite la detención de personas ante su presunta participación en hechos delictivos.
Desde estas columnas hemos abogado reiteradamente por el “aggiornamiento” o sea la actualización de las leyes y las potestades de quienes tienen como misión la disuasión y represión del delito. Pero esto no significa que se habilite cualquier medida. La potestad que se le daría a la policía de esta manera, es casi un cheque en blanco y por lo tanto si no se lo controla debidamente, o sea si no se determinan las formas de control necesarias, puede resultar en acciones nefastas.
Nos explicamos, si la potestad se aplica debidamente, tal como lo establecen sus impulsores y si se determinan con claridad la forma de controlar y reprimir los excesos y los abusos que podrían llevarse a la práctica no tenemos nada que decir.
Pero nuestro temor apunta precisamente a que si no se establecen los límites y las formas de control, como también lo encargados de llevarlos a la práctica, esta potestad puede prestarse para reprimir a cualquier persona que se considere que “molesta”, o que sencillamente se le tengan ganas de sacarlo del medio.
Aún cuando se proceda por la ocurrencia de un hecho delictivo cercano al lugar de la detención, pueden cometerse excesos y abusos que nadie quiere, pero están dentro de las posibilidades.
Si la policía no debe rendir cuentas a nadie de las detenciones y la ley le habilita a detener a quien se le antoje, con el sólo argumento que se lo cree vinculado a un delito, es demasiado riesgoso.
No pretendemos con esto cortar los brazos a la policía, que quede claro. No creemos que actualmente no tenga esta potestad, lo que importa a nuestro entender es determinar fehacientemente cuando y en qué medida no sólo puede ponerla en práctica, sino que debe hacerlo siempre, cuando tenga fundadas sospechas de estar frente al autor o co autor de un delito, para evitar abusos.
En definitiva, tratándose de un anteproyecto, creemos que estamos a tiempo de limarlo, de llegar a un texto que cumpla la función para lo cual fue fijado y pretende por parte de todos sus impulsores, que esperamos que seamos todos los uruguayos, porque lo que se busca es compartido por todos.
A.R.D.