Demostremos que ya no nos mueve la ignorancia

Días atrás sosteníamos que seguramente la actividad de los próximos meses en el departamento estará volcada a la elección departamental. Intendente y Junta Departamental, vale decir el gobierno del departamento, conjuntamente con los seis alcaldes existentes en Salto, serán elegidos el próximo 10 de mayo.
Por eso se nos ocurre importante refrescar la memoria en referencia a algunos puntos habituales en estos casos que entendemos importante reiterar hoy.
En primer lugar, debemos admitir que quiérase o no, cuando alguien hace una opción política, esconde un interés y son muy pocas las excepciones. Un empleo o un cargo ya sea para un hijo, un hermano, una pareja o cualquier otro familiar, es la aspiración más común, cuando no se trabaja directamente en post de una retribución mediante un cargo político.
¿Que hay de malo en esto? Precisamente que no responde a lo que es la mayor justicia. Nada tenemos contra quien o quienes deciden dedicarse a la política, porque entendemos que ésta, bien entendida es el trabajo por el bienestar del pueblo y nada hay más dignificante que esto.
Lo malo es cuando se aspira a sacar un rédito del voto, hipotecando el suyo y comprometiendo el de todo el entorno con tal de sacar un provecho.
El segundo elemento a tener en cuenta, es para nosotros imprescindible. Es planificar, planificar y organizar la tarea a cumplir. Es por eso que asumimos que los intendentes más destacados que ha tenido el departamento han sido todos arquitectos o se han acompañado de arquitectos destacados.
Se dice que el sueño de todo arquitecto es planificar una ciudad nueva (como en su momento se plebiscitó entre los pobladores de Belén y Constitución que iban a ser desalojados por el lago de Salto Grande, que optaron por seguir en sus pueblos y las nuevas viviendas fueron construidas allí y no junto a la nueva ruta como se proponía).
Es que además de las viviendas en si, debe tenerse en cuenta la existencia o no de los servicios, agua, luz, saneamiento o si está cerca y en condiciones factibles de ser llevados al nuevo urbanismo.
Es frecuente escuchar que tal barrio o asentamiento pide servicios, porque no tiene y es lógico que lo haga, aunque debiera explicarse por qué es difícil que se lleven. Resulta antipático, pero responde a una realidad. Las obras de los servicios deben ser planificadas, por costo, por condiciones favorables o nó.
Muchas veces por un tema de costos los asentamientos y los nuevos barrios son instalados en lugares donde el acceso de los servicios es prácticamente imposible. En tanto en otros puntos, donde incluso hay servicios o éstos están muy cerca, vemos extensos predios vacíos.
Es una situación absolutamente inadmisible y debería dejarse librada a los vaivenes del mercado.
A.R.D.