Depende de todos nosotros

Dieciocho investigadores han publicado en la revista “Sciencie”, un interesante estudio que trata de ubicar el punto de quiebre, es decir el momento en que de seguir la humanidad avanzando en cierta conducta de depredación, nuestro planeta dejaría de ser “amigable” para la vida.
Concluye dicho artículo que a la velocidad en que las cosas evolucionan, la Tierra en las décadas próximas puede dejar de ser un “espacio operacional seguro” para los humanos.
El estudio sostiene que ya se han cruzado cuatro de los nueve “límites planetarios” que marcarían precisamente el punto de quiebre o la transformación del planeta desde un lugar seguro y amigable para la vida hacia un lugar adverso para la misma.
Los límites transgredidos son:  las tasas de extinción, la deforestación, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera y el flujo de nitrógeno y fósforo (utilizado en la tierra como fertilizantes) hacia los océanos.
“Lo que la ciencia ha demostrado es que las actividades humanas (crecimiento económico, tecnología, consumismo) están desestabilizando el ambiente global”, dijo Will Steffen, principal autor del estudio y profesor adjunto de la Universidad Nacional de Australia.
Estos no son problemas futuros, sino que se trata de temas urgentes, según Steffen, quien dijo que la explosión económica desde 1950 y la economía globalizada han acelerado la transgresión de los límites. Nadie sabe exactamente cuándo se tocará fondo, pero el científico dijo que la desestabilización del “sistema de la Tierra” podría suceder de acá a un siglo.
Los investigadores se centraron en los nueve límites planetarios que se habían mencionado previamente en un estudio de 2009. Estos límites ponen fronteras teóricas a los cambios en el ambiente e incluyen el deterioro del ozono, el uso del agua fresca, la acidificación del océano, la contaminación de la atmósfera por aerosoles y la introducción de químicos y organismos modificados.
Detrás de cada límite planetario hay una “zona de incertidumbre”. La misma ofrece a los que toman decisiones un poco de amortiguación para que puedan hacer algo antes de que sea muy tarde para hacer una diferencia.
Más allá de esta zona de incertidumbre, está lo desconocido, una serie de condiciones planetarias no familiares.
“El límite no es como un borde de acantilado”, dijo Ray Pierrehumbert, un experto en sistemas de la Tierra en la Universidad de Chicago. “Son un poco más como advertencias de peligro, como el medidor de temperatura de tu auto”, agregó.
Los científicos dicen que no hay certezas de que una catástrofe siga a la transgresión de estos límites. Mejor dicho, los científicos citan el principio de precaución: se sabe que la civilización humana se ha alzado y florecido en los últimos 10 mil años, una época conocida como el Holoceno, bajo condiciones ambientales relativamente estables.
Nadie sabe con certeza qué sucederá específicamente con la civilización si las condiciones planetarias cambian. Pero los autores del estudio de Science describen que “posiblemente sea mucho menos hospitalario al desarrollo de las sociedades humanas”.
Lo peor de todo es que hasta el momento, los estudios científicos, como los que transcribimos, no son tomados con la seriedad que corresponde y a nadie parece interesarle verdaderamente.
Esperemos que esta actitud cambie y sea cuando todavía tengamos tiempo de revertir las cosas.
Depende de todos nosotros.

Dieciocho investigadores han publicado en la revista “Sciencie”, un interesante estudio que trata de ubicar el punto de quiebre, es decir el momento en que de seguir la humanidad avanzando en cierta conducta de depredación, nuestro planeta dejaría de ser “amigable” para la vida.

Concluye dicho artículo que a la velocidad en que las cosas evolucionan, la Tierra en las décadas próximas puede dejar de ser un “espacio operacional seguro” para los humanos.

El estudio sostiene que ya se han cruzado cuatro de los nueve “límites planetarios” que marcarían precisamente el punto de quiebre o la transformación del planeta desde un lugar seguro y amigable para la vida hacia un lugar adverso para la misma.

Los límites transgredidos son:  las tasas de extinción, la deforestación, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera y el flujo de nitrógeno y fósforo (utilizado en la tierra como fertilizantes) hacia los océanos.

“Lo que la ciencia ha demostrado es que las actividades humanas (crecimiento económico, tecnología, consumismo) están desestabilizando el ambiente global”, dijo Will Steffen, principal autor del estudio y profesor adjunto de la Universidad Nacional de Australia.

Estos no son problemas futuros, sino que se trata de temas urgentes, según Steffen, quien dijo que la explosión económica desde 1950 y la economía globalizada han acelerado la transgresión de los límites. Nadie sabe exactamente cuándo se tocará fondo, pero el científico dijo que la desestabilización del “sistema de la Tierra” podría suceder de acá a un siglo.

Los investigadores se centraron en los nueve límites planetarios que se habían mencionado previamente en un estudio de 2009. Estos límites ponen fronteras teóricas a los cambios en el ambiente e incluyen el deterioro del ozono, el uso del agua fresca, la acidificación del océano, la contaminación de la atmósfera por aerosoles y la introducción de químicos y organismos modificados.

Detrás de cada límite planetario hay una “zona de incertidumbre”. La misma ofrece a los que toman decisiones un poco de amortiguación para que puedan hacer algo antes de que sea muy tarde para hacer una diferencia.

Más allá de esta zona de incertidumbre, está lo desconocido, una serie de condiciones planetarias no familiares.

“El límite no es como un borde de acantilado”, dijo Ray Pierrehumbert, un experto en sistemas de la Tierra en la Universidad de Chicago. “Son un poco más como advertencias de peligro, como el medidor de temperatura de tu auto”, agregó.

Los científicos dicen que no hay certezas de que una catástrofe siga a la transgresión de estos límites. Mejor dicho, los científicos citan el principio de precaución: se sabe que la civilización humana se ha alzado y florecido en los últimos 10 mil años, una época conocida como el Holoceno, bajo condiciones ambientales relativamente estables.

Nadie sabe con certeza qué sucederá específicamente con la civilización si las condiciones planetarias cambian. Pero los autores del estudio de Science describen que “posiblemente sea mucho menos hospitalario al desarrollo de las sociedades humanas”.

Lo peor de todo es que hasta el momento, los estudios científicos, como los que transcribimos, no son tomados con la seriedad que corresponde y a nadie parece interesarle verdaderamente.

Esperemos que esta actitud cambie y sea cuando todavía tengamos tiempo de revertir las cosas.

Depende de todos nosotros.