Difícil, antipática, pero correcta, si no hay “hijos y entenados”

edLa determinación de la Intendencia Municipal de proceder a la demolición de una construcción que se estaba levantando en un sitio público, ha ocupado el centro del debate público durante algunas horas en los últimos días.

Las reacciones fueron desde el rechazo más contundente, atendiendo al hecho de que varias familias tenían o pensaban tener en el comercio que se estaba instalando su fuente de trabajo, hasta la aprobación explícita o disimulada, porque las disposiciones municipales son muy claras en este sentido, y los lugares públicos son de todos y de nadie en particular.

Ese es el hecho concreto. La construcción se estaba levantando en el  predio público donde confluyen la Costanera Sur, con Cervantes y San Martín, Luego de notificar a su responsable de la irregularidad del mismo, la Intendencia procedió a su demolición.

Se trató de una medida sin lugar a dudas antipática, incómoda para quien la toma, pero absolutamente correcta.

No puede haber dos posiciones al respecto. Los sitios públicos deben ser respetados como tales y por lo tanto sujetos a las normas que rigen su uso.

Pero hay algunos aspectos que de todas formas resultan llamativos. Por ejemplo, la construcción que fuera derrumbada por la Intendencia, ya contaba con instalación de energía eléctrica y se nos dice que también tendría autorización para construir un baño, obviamente con saneamiento.

Aclaramos que no hemos podido confirmar este aspecto, pero de ser así sería condenable, por el sólo hecho de que tratándose de una construcción irregular, suponemos que debería de obtener autorización para contar con estos servicios públicos.

Mal que nos pese a todos, porque en definitiva se trata de personas que aspiraban a instalar una empresa para vivir de su trabajo, entendemos que admitir esta invasión de hecho, de un lugar público dejaría abiertas las puertas para que hubiera otras ocupaciones similares.

De todas formas, nos resulta llamativo el hecho de que mientras en otros puntos de la costa, existen construcciones y hasta diríamos abundan las construcciones en sitios prohibidos y nunca se los tocó, en este caso rápidamente se procedió a demolerla.

Creemos que si cabe aquello que todos somos iguales ante la ley, deberían de darse el mismo trato a los asentamientos en la Costanera Norte, cerca de la desembocadura del arroyo San Antonio y los ranchos que se han instalado frente al frigorífico sin que nadie los mueva.

No puede haber en estos temas un trato diferente, de “hijos y entenados”, y es la Intendencia Departamental la que tiene otros puntos oscuros a resolver en este sentido.