Difícil de entender

Antes que nada aclaremos que no entraremos en el tema legal, dado que nuestra ignorancia en la temática no nos permite hacerlo, sencillamente haremos referencia a la temática general que “encuadra” la situación planteada  en relación a los hermanos Peirano, la que sin dudas ha causado conmoción a nivel público.

Es difícil de entender, por ejemplo, que cuando una persona o una empresa no puede pagar un compromiso ante un banco, éste se queda con todo lo que tiene. Casos de gente que ha quedado en la ruina por este motivo, abundan.

Sin embargo, cuando quien no cumple con sus compromisos es el Banco, llegar a resarcirse del dinero que se le había confiado, puede ser una verdadera odisea y hasta una acción condenada al mayor fracaso.

Lo usual es que antes de llegar a esta situación límite sus responsables hayan “perdido” todos sus bienes, aunque su nivel de vida no diga lo mismo.

“Son las reglas de juego”, se nos dirá. Cuando Ud. deposita dinero en un Banco, está confiando a su vez en los negocios que éste hace y no se puede negar ignorancia cuando se elige el banco que paga mayores intereses, en cuanto es sabido que éste está directamente relacionado al riesgo que se corre.

Hay bancos pequeños y grandes y como en todo, los grandes son los que mandan, los que establecen las reglas, las normas y llegado el momento, sencillamente no dan explicaciones y ni sus socios banqueros pueden abrir estas puertas.

Admitimos que se trata de un tema complejo, tan complejo que los banqueros Peirano llevan ocho años, algunos de ellos, en prisión, sin que se les haya hecho saber la condena que para el delito de que  se les relaciona sería de un máximo de nueve años.

Pero lo que realmente  ha conmocionado por estos días es el hecho de que el Parlamento ha aprobado una ley, que no sólo obliga a su liberación, sino que además los acusados resultarían sin antecedentes y por esta misma situación tampoco serían pasibles de ser remitidos al Paraguay que ha pedido su extradición por  el vaciamiento del Banco Alemán, al que se los vincula.

Desconocemos si la situación se ajusta a Derecho o no. Lo que no puede hacerse en este caso en particular es apuntar a los jueces, como culpables, porque aquí queda muy claro que ha sido el Parlamento quien ha aprobado esta anulación.

Mucha gente quedó en la ruina por la quiebra del Banco de Montevideo, propiedad de estos banqueros y aún hoy trata de lograr el resarcimiento mínimo, mediante la venta de los bienes de la familia Peirano, que no eran pocos, según se ha señalado, pero el esfuerzo ha sido infructuoso.

Sin embargo, el tema de fondo, la liberación y sobre todo la anulación del delito del Código Penal que permitiría a los Peirano quedar “limpios” no es responsabilidad, de la Justicia, sino del Parlamento, de los legisladores que hicieron  y aprobaron dicha ley, vaya a saber por qué.

Es más, se nos ha dicho que el propio Estado – el mismo que en algunos casos ha debido pagar bancos fundidos – podría verse enfrentado a un juicio millonario por “prisión indebida”, si la cuestión  no se resuelve debidamente.

En fin, “difícil de entender”.