Discutir ubicación indica que estamos desubicados

En la jornada anterior el programa “Esta Boca es Mía”, que dirige Victoria Rodríguez, se centró sobre el tema carcelario y en particular al proyecto de ampliación de la Cárcel de Punta Rieles que impulsa el Ministerio del Interior, el que es drásticamente rechazado por los vecinos del lugar.

Los panelistas expusieron puntos de vistas y realizaron aportes muy interesantes a la discusión del tema, aún cuando no hubo en el panel nadie en representación del Ministerio, fue el comisionado parlamentario Alvaro Garcés, el encargado de explicar – junto en base a la información que se le proporciona – cual es el criterio que se sigue cuando se buscan soluciones al problema de hacinamiento que muestran las cárceles uruguayas.

Junto a él un ex comisario explicó aspectos de relevancia en cuanto a la elección del lugar y otros detalles que tienen que ver con la interna carcelaria estrictamente.

Pero el centro de la cuestión giró en base a la oposición de los vecinos del lugar a esta ampliación del establecimiento de Punta Rieles, que se proyecta.

Cerca del otro extremo del país, en la salteña villa Constitución, los pobladores del lugar también se han levantado a recoger firmas para oponerse a la instalación en el edificio que otrora albergó a la planta industrial de El Espinillar, de un centro de recuperación para albergar a una docena de reclusos.

Entendemos las razones de los vecinos, tanto de Punta Rieles, como de Constitución, porque es la misma reacción de rechazo que seguramente tendríamos nosotros y cada familia uruguaya si supiéramos que se proyecta levantar una cárcel o un centro de reclusión ( que así les llaman hoy), muy cerca de nuestros hogares.

Es que a nadie le gusta convivir, así sea a cierta distancia, con un establecimiento carcelario y en especial con el contexto que significan sus alrededores. Pero hay que tener muy claro que el punto es que en algún lugar del país, por no decir en cada uno de los departamentos, tiene que haber cárceles suficientes y adecuadas a la labor que se pretende que desempeñen.

Por lo tanto el centro de la cuestión no es el lugar donde se ubiquen, porque siempre serán rechazadas, sino que la esencia de este tema, que no es otro que el de dar la seguridad debida a la población, pasa por entender que se debe hallar la forma de “parar la fábrica·” de delincuentes, como lo ha dicho el presidente Mujica y esto es impensable si no hay un mayor compromiso y un mayor aporte de parte de todos.

Si logramos esta premisa, es probable que logremos al menos detener el  problema de la falta de cárceles.