Disminuyendo la brecha tecnológica

En junio del 2008 se inauguró en Salto el primer Centro de Atención Ciudadana de todo el Uruguay. Se trató del Centro de Atención  Ciudadana (CAC), de la ex colonia Lavalleja.
Días atrás se instaló el más reciente en el departamento que ya tiene media docena o más y por lo tanto, es bueno reivindicar la trascendencia e importancia para la comunidad local que representa este servicio.
No podemos ocultar que nos produce cierta emoción encontrarnos semanalmente con correos electrónicos que proceden de Lavalleja, como de Constitución y Belén, probando que los CAC han servido para disminuir la brecha tecnológica que mantenía y en buena medida aún mantiene totalmente aisladas amplias zonas del interior del departamento.
Esta obra no requiere grandes inversiones. Tampoco podemos considerar que se haya descubierto el mango a la pelota, con la instalación de estos centros, pero indudablemente, han sido servicios de tremenda importancia para la gente que tiene mayores limitantes económicas para acceder a ellos, cuando es imprescindible trasladarse a la ciudad.
Diversos trámites y consultas se pueden efectuar ahora por los vecinos de poblaciones alejadas de la ciudad, mediante estos centros informáticos. Pero quizás lo esencial de esto sea “desmitificar” el acceso a la informática.
Queda de esta forma probado que es perfectamente factible usar las modernas tecnologías en la materia por parte de cualquier persona con conocimientos elementales en informática.
Felizmente hoy la gente de poblaciones rurales retiradas al menos sabe de que se les habla cuando se les menciona un “correo electrónico” o un mensaje de texto de un teléfono móvil.
Poner estas tecnologías al alcance de todos y sacar de ellas el mejor provecho, es fortalecer la democracia.
Significa además que Uruguay ha entendido y asumido cual es el camino para la adecuada promoción de los derechos humanos si pretendemos tener una comunidad más justa, con mayor equidad, lo que significa más y mejor democracia.
Seguramente que las generaciones futuras encontrarán en buena medida un camino abierto para seguir acercando a las poblaciones rurales a los centros urbanos, sin tener que desarraigarse.
Cuando hay voluntad política para hacerlo, cuando se valora debidamente los derechos de los más humildes, estas cosas son perfectamente logrables, los CAC lo están probando.