Dolores de crecimiento: ¡bienvenidos!

La Regional Norte de la Universidad de la República en Salto (CENUR Salto) enfrenta serias dificultades locativas. Son los problemas propios del crecimiento, originados porque las inscripciones desbordan las posibilidades locativas y eso hace que sus autoridades vislumbren para dentro de un par de años clases desbordas e incluso como lo ha dicho gráficamente la propia universidad, la posibilidad de tener que dar clases en la calle.
El hecho tiene un par de lecturas.
Habla bien de lo que es el interés de gran parte de nuestra juventud en capacitarse, en adquirir conocimientos, en prepararse para la vida, desvirtuando aquello de que la mayoría de los jóvenes son NI-NI (ni estudian ni trabajan). Pero además habla bien del sistema educativo uruguayo, que tiene muchas cosas a mejorar, pero tiene también el enorme mérito de dar cabida gratuitamente a la mayor parte de los jóvenes que quieren estudiar.
Esto es lo que debe preservarse, no compartimos los intentos de matriculación por concurso que aparecen de tanto en tanto, porque abriría las puertas a una selección, a las posibilidades de determinar quien puede estudiar y quien no.
Si algo resulta innegociable en nuestro sistema educativo es precisamente la obligación de que esta sea “laica y gratuita”, vale decir accesible a todo aquel que pretenda estudiar.
Seguramente que llegará el momento de analizar y determinar cuales son las carreras en las que el país requiera más profesionales y en cuales puede estar aproximándose a una saturación, a un exceso, pero es este un tema delicado, vidrioso que deberá ser estudiando con muchísimo desapejo de todo interés individual, grupal o ideológico, cosa nada fácil por supuesto, porque aún a riesgo del exceso de profesionales en una rama, se corre también el riesgo de cerrar la puerta a la libre competencia, vale decir a que sean los más capaces o los mejor preparados los que tengan prioridad en el mercado laboral.
Hoy lo que interesa es asegurar como corresponde que estén dadas las condiciones para que la juventudad que quiera estudiar tenga las posibilidades para hacerlo.
Reiteradamente hemos escuchado la afirmación de que Salto es considerada “ciudad universitaria” y hasta ha sido declarada (en los papeles) como tal, pero la realidad indica que estamos todavía muy lejos de ello, de ofrecerle a todos los jóvenes y no a unos pocos. Que llegan de afuera del departamento, un alojamiento y una estadía acorde a sus necesidades.
Estamos lejos incluso de tener solucionado el tema edilicio para asegurarles que tendrán lugar para estudiar en Salto.
Así las cosas, asumamos que hay aún mucho camino por recorrer.