Dos objetivos claramente beneficiosos

Ampliar el Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) y el sistema de control por cámaras, así como extender a todo el país el sistema de tobilleras.
Consolidar la presencia de Uruguay en Asia Oriental y Africa, diversificar exportaciones e inversiones extranjeras, impulsar el dragado y monitoreo ambiental binacional en los ríos compartidos con Argentina, profundizar el canal Martín García a 34 pies.
Son estos los dos primeros objetivos dados a conocer por el Presidente de la República en ocasión de evaluar ante la ciudadanía lo hecho y los compromisos asumidos para el presente.
De ellos nos interesa ocuparnos hoy en cuanto al uso de las tobilleras electrónicas y el dragado del río Uruguay y Río de la Plata.
En cuanto a las tobilleras electrónicas, hemos sostenido y seguimos sosteniendo que la cuestión radica en la fiscalización severa de las infracciones.
Hoy día muchos de los denominados “femicidios” o “feminicidios” han sido ejecutados por hombres que tenían prohibición de acercamiento y sin embargo aún cuando fueran vistos en flagrante infracción de nada ha servido, porque no hay posibilidades de una rápida respuesta o sea de tomar medidas inmediatas, debido a la falta de recursos o al hecho que generalmente no se considera un problema de gravedad.
La implantación de las denominadas “tobilleras electrónicas” que se colocan a las personas con prohibición de acercamiento puede sin dudas ayudar en este sentido, dado que es posible al menos alertar a la posible víctima, pero no es la solución de fondo, que pasa por la educación, el respeto a los derechos de la personas y la valoración de la vida.
En buen romance, será una ayuda, pero no esperemos que sea la solución de fondo.
En materia del dragado, sobre todo el río Uruguay, creemos que es un tema de vital importancia para el desarrollo regional. Argentina ha relegado incluso las posibilidades de sus provincias costeras con tal de impedir el aprovechamiento del río por parte de nuestro país.
No debemos olvidar que en otras épocas el río era navegable, al punto que existía un servicio entre Salto y Buenos Aires.
Hoy hay escollos insalvables, porque se ha preferido descuidar la limpieza del río y el limo ha ganado terreno al punto de convertirlo en un curso de agua no navegable por embarcaciones de carga o de cierta capacidad de pasajeros que viabilicen el servicio.
Bienvenidos los objetivos y ojalá se logren, será sencillamente encaminar temas que han sido largamente postergados en detrimento de los intereses locales o regionales.