Dos obras que constituyen un desafío

No nos cansaremos de sostener que Salto tiene dos grandes obras en el debe, en materia de infraestructura que de lograrse, le darían a la ciudad un atractivo muy superior al actual.
1) La primera y totalmente imprescindible a esta altura, es la ruta de acceso desde la represa de Salto Grande a la ciudad y más aún hasta Termas del Daymán al Sur y Termas del Arapey, incluyendo el acceso, al norte.
Esta es la cara, la tarjeta de presentación de la ciudad para quienes provienen no sólo de la inmensa región de la mesopotamia argentina, sino también de Paraguay y otros puntos lejanos.
Pero si pretendemos ser (que no es lo mismo que decirnos), ciudad turística, es imprescindible contar con rutas de acceso a los principales lugares turísticos, acordes al nivel de los servicios que se pretende dar.
La ruta de acceso a la ciudad, desde Salto Grande, hoy es una verdadera vergüenza, propia del tránsito que tenía 60 u 80 años, cuando fue construida. No sólo es fea, sino que su estado deplorable, su señalización inexistente la constituyen en una de las rutas que más vidas cuesta por accidentes de tránsito en esta zona.
Debería ser una ruta modelo, no sólo por su amplitud, su pavimento, sino también por la señalización y los demás elementos viales que requiere un acceso a una ciudad turística.
2) Una obra que lamentablemente perdimos de hacer cuando era posible obtener la financiación total del Estado, en ocasión del “Mundialito” que permitió a Paysandú, Rivera y Maldonado, construir sus estadios de grandes dimensiones.
Pero Salto sigue siendo la única ciudad del país, privilegio que sólo Colonia en alguna medida puede disputarle, de tener enfrente, del otro lado del río a una población cercana a los 200 mil habitantes y en un radio no mayor a los 150 Km. otra que alcanza los 500.000.
Por lo tanto, de tener un lugar apropiado para ofrecer espectáculos atractivos a este mercado argentino, pensamos en el rock, la música popular o eventos deportivos con equipos de Montevideo o Buenos Aires, seguramente la rentabilidad podría ser muy factible.
Si a ello le sumamos las posibilidades de trasladarse hoy incluso por vía aérea para llegar hasta Salto y de aquí por vía terrestre a los centros termales del departamento, creemos que es una obra más que interesante.
No desconocemos que estamos hablando de inversiones muy importantes. Tampoco desconocemos las dificultades existentes para financiar emprendimientos que seguramente llevan tiempo para devolver la inversión, pero es importante, conocer debidamente también los beneficios que nos dejarían.
Coutinho y su gente (y por qué no aquel objetivo de Salto Grande de promover el desarrollo regional?), tienen la palabra…