Editorial

Todos tenemos algo de culpa

A menudo, cuando trascienden hechos o situaciones que causan “conmoción” a nivel público, suelen levantarse voces de distintas partes de la sociedad. En la mayoría de los casos reclamando penas “ejemplarizantes” y hasta lisa y llanamente insinuando que quizás no debiera haberse abolido la pena de muerte…

Los temas y casos más aberrantes existen a diario en nuestra comunidad, como existen en todas partes del mundo, nada más que seguimos haciendo lo del avestruz, escondiendo la cabeza en un pozo para no ver alrededor.

Cuando trascienden algunos de estos casos de violación de menores o de aberraciones similares, surgen voces condenando obviamente y pidiendo “escarmientos” para estos “monstruos”.

Tomamos distancia de ellos. ¿No sé cómo puede llegarse a semejantes acciones?. Sin embargo, mal que nos pese, no somos neutros en estos hechos, como sociedad tenemos responsabilidad muy clara y muy directa. ¿Qué hacemos por atender determinadas situaciones?.

En uno de los hechos más aberrantes sucedidos en nuestra ciudad, deberíamos observar el entorno de la víctima, padre preso, madre presa y concubino de la madre preso… ¿A quien le ha importado antes la situación de estos niños?. ¿Cuántos como ellos hay en nuestra sociedad por estos días?.

Y no desconocemos que hay instituciones abocados a obras sociales muy loables, como el propio INAU, la obra Social Don Bosco, la Asociación Cristiana de Jóvenes, por nombrar algunas de ellas, pero ¿qué grado de respaldo les damos?. ¿Qué grado de compromiso asumimos?.

Qué bueno sería que estas obras sociales, que todos sabemos que son muy importantes y necesarias, contaran también con el respaldo correspondiente y que los uruguayos entendiéramos que lo mejor que podemos hacer, al menos para disminuir el número de estos casos, es volcar todas nuestras energías y nuestro compromiso en ellas. Casi tanto como las energías que ponemos cuando se trata de competencias deportivas como un Torneo Mundial de Fútbol, por ejemplo.

No es cuestión de rasgarnos las vestiduras cuando salen a luz estos casos, que dicho sea de paso, aunque no con tanta gravedad, pero se registran todos los días y las propias familias generalmente prefieren ocultarlos, entendiendo que de esta manera se les hace un mal menor a las víctimas.

Que quede claro, esta es cuestión de todos y todos tenemos al menos parte de la culpa.