Educación previa y firmeza posterior

A pesar de la cantidad de nuevos inspectores que ha incorporado la Intendencia de Salto,  el tránsito de la ciudad sigue mostrando un desorden inadmisible.

Los animales sueltos, las motos sin luces, los conductores sin habilitación son sólo algunas de estas irregularidades.

El hecho reciente en que un bebé que iba en brazos de su padre resultó con graves lesiones que hacen temer por su vida es una muestra de que hay mucho por ordenar en esta materia.

Fueron embestidos, padre e hijo por una moto «sin luces», que se desplazaba a fuerte velocidad, según manifestaron.

Los motonetistas, eran dos personas las que viajaban en el vehículo, se incorporaron y se fueron.

Un hecho no sólo irresponsable, sino cobarde e inadmisible que merece a la mayor reprobación.

No desconocemos que siempre habrá algún hecho, alguna acción que escape a los controles, por más estrictos que sean, pero no pueden ser  éstos los hechos cotidianos.

Las infracciones se suceden y la cuestión es que ha proliferado el convencimiento que «no pasa nada».

Lamentablemente las infracciones deben corregirse y no es esta una acción simpática, pero resulta imprescindible.

No estamos pidiendo que se multe a todo el mundo de buenas a primera, pero si que se notifique un par de veces y luego, indefectiblemente se sancione con todo el rigor que corresponde.

Otro hecho incalificable, la irresponsabilidad que significan los descuidos de los dueños o responsables de animales que los dejan libres en la vía pública, ya sea en calles o rutas y estos significan un altísimo riesgo.

Cuando se trata de animales grandes, ovejas, vacunos, suinos o equinos, la posibilidad de aplicar sanciones es mayor. En cambio cuando se trata de perros, es muy difícil llegar a él o los dueños de los animales.