Educar, educar, educar…

La premisa declarada por el presidente José Mujica al asumir la presidencia de la República, fue muy clara: educar, educar, educar, es la única llave para que los uruguayos podamos tener un país desarrollado, con mejor nivel de vida para todos y mejores posibilidades de insertarnos en el mundo actual.
Vivimos la sociedad del conocimiento y hoy nadie puede discutir que la enorme riqueza que pueden acumular las naciones es la preparación y el conocimiento que trasmitan a sus ciudadanos mediante la educación.
Naciones enteras, como Corea del Sur, saliendo de puntos de partida mucho más atrasados que el nuestro, de Uruguay, hoy muestran una considerable delantera con respecto a nuestra situación, porque han dedicado su mayor esfuerzo precisamente a la educación y el conocimiento y en el mediano y largo plazo, esta apuesta ha dado sus frutos.
En la década del 50 Corea era escenario de una guerra civil, Norte contra Sur, apoyada (el Norte) por China y la URSS y el Sur, por EE.UU y la ONU que le desgastó y aletargó sus posibilidades de desarrollo durante décadas. Más de un millón de combatientes perdió Corea del Norte, casi  un millón Corea del Sur y aún hoy ambas regiones de la misma nación siguen irreconciliablemente separadas.
Sin embargo Corea del Sur, especialmente ha recorrido un camino de desarrollo y de progreso, enraizado en la educación y el conocimiento y hoy es una nación que muestra un avance muy superior al de Uruguay. Empresas líderes en tecnología tienen allí su plataforma central y desde allí compiten y se destacan en todo el mundo.
Cuando Mujica anunció esta premisa en el Uruguay, nadie que sepamos estuvo en desacuerdo de este objetivo. El tema es cómo hacerlo. La realidad indica que más de dos años después, la premisa sigue siendo una declaración de buena voluntad, pero en los hechos nada se ha logrado. El corporativismo (gremios y sectores de la educación) ha frenado toda intención de cambio.
La intención no tiene gente manifiestamente contraria a esa premisa, pero la realidad indica que cuando se intenta dar pasos, avanzar en este objetivo surgen cien o mil obstáculos, de gente que no quiere perder privilegios, que no quiere salir de su cómoda situación y por lo tanto de ninguna manera comparte los planes.
La Universidad Tecnológica que hoy ha sido aprobada tendrá que enfrentar y superar estos obstáculos. Tres personas de mucha relevancia en el campo del conocimiento han sido aprobadas para conducir esta Universidad, sin embargo, subrepticiamente ha sugido el primer obstáculo. Todas las intendencias aspiran a que a sede central de la UTEC esté en su departamento. Esto es lógico, razonable y entendible. Seguramente que los 18 intendentes del interior quieren lo mismo. Lo lamentable sería que esta aspiración hiciera naufragar el proyecto central que es la creación de esta Universidad.
Este es el punto y más allá de donde se ubique su sede central, todo el interior al menos debe encolumnarse detrás de su creación.
Es lo mejor para todos.

La premisa declarada por el presidente José Mujica al asumir la presidencia de la República, fue muy clara: educar, educar, educar, es la única llave para que los uruguayos podamos tener un país desarrollado, con mejor nivel de vida para todos y mejores posibilidades de insertarnos en el mundo actual.

Vivimos la sociedad del conocimiento y hoy nadie puede discutir que la enorme riqueza que pueden acumular las naciones es la preparación y el conocimiento que trasmitan a sus ciudadanos mediante la educación.

Naciones enteras, como Corea del Sur, saliendo de puntos de partida mucho más atrasados que el nuestro, de Uruguay, hoy muestran una considerable delantera con respecto a nuestra situación, porque han dedicado su mayor esfuerzo precisamente a la educación y el conocimiento y en el mediano y largo plazo, esta apuesta ha dado sus frutos.

En la década del 50 Corea era escenario de una guerra civil, Norte contra Sur, apoyada (el Norte) por China y la URSS y el Sur, por EE.UU y la ONU que le desgastó y aletargó sus posibilidades de desarrollo durante décadas. Más de un millón de combatientes perdió Corea del Norte, casi  un millón Corea del Sur y aún hoy ambas regiones de la misma nación siguen irreconciliablemente separadas.

Sin embargo Corea del Sur, especialmente ha recorrido un camino de desarrollo y de progreso, enraizado en la educación y el conocimiento y hoy es una nación que muestra un avance muy superior al de Uruguay. Empresas líderes en tecnología tienen allí su plataforma central y desde allí compiten y se destacan en todo el mundo.

Cuando Mujica anunció esta premisa en el Uruguay, nadie que sepamos estuvo en desacuerdo de este objetivo. El tema es cómo hacerlo. La realidad indica que más de dos años después, la premisa sigue siendo una declaración de buena voluntad, pero en los hechos nada se ha logrado. El corporativismo (gremios y sectores de la educación) ha frenado toda intención de cambio.

La intención no tiene gente manifiestamente contraria a esa premisa, pero la realidad indica que cuando se intenta dar pasos, avanzar en este objetivo surgen cien o mil obstáculos, de gente que no quiere perder privilegios, que no quiere salir de su cómoda situación y por lo tanto de ninguna manera comparte los planes.

La Universidad Tecnológica que hoy ha sido aprobada tendrá que enfrentar y superar estos obstáculos. Tres personas de mucha relevancia en el campo del conocimiento han sido aprobadas para conducir esta Universidad, sin embargo, subrepticiamente ha sugido el primer obstáculo. Todas las intendencias aspiran a que a sede central de la UTEC esté en su departamento. Esto es lógico, razonable y entendible. Seguramente que los 18 intendentes del interior quieren lo mismo. Lo lamentable sería que esta aspiración hiciera naufragar el proyecto central que es la creación de esta Universidad.

Este es el punto y más allá de donde se ubique su sede central, todo el interior al menos debe encolumnarse detrás de su creación.

Es lo mejor para todos.