Educar, educar, educar…

Uno de los elementos manejados por los críticos en materia de educación es el hecho de que cuando vienen grandes inversores al país no hallan aquí la mano de obra especializada que necesitan.
En tanto en algunos ámbitos juveniles hemos escuchado argumentar… “para qué nos vamos a preparar, vamos aprender si después no tenemos donde trabajar y tenemos que improvisarnos en cualquier otra cosa… Peor aun cuando la única opción que se nos presenta es irnos al extranjero donde nos valorarían como corresponde.
Aquí es preciso hacer algunas puntualizaciones. En primer lugar, entendemos que como decían nuestros mayores “el conocimiento no ocupa lugar”. Es decir el conocimiento, la educación nunca estará demás.
El tema nos ubica precisamente en nuestra pequeñez de mira. En primer lugar porque nos detenemos en estos pormenores cuando es hora de proceder, de ejecutar, así sea experimentando con el ensayo de acierto y error, pero que el debate, la discusión no nos paralice y todo joven con ganas de aprender un oficio o una profesión pueda hacerlo.
La cuestión es hacer, sin que esto signifique dejar de lado el análisis, el estudio pormenorizado de los temas con el propósito de disminuir el riesgo de error.
Aún resuenan en nuestros oídos las palabras de Mujica al asumir la presidencia de la República en el 2010, sosteniendo que el objetivo que guiaría su gobierno sería el de “educar, educar, educar…”, cosa que compartimos plenamente porque para nosotros si hay una llave capaz de abrirnos el camino del futuro es la educación.
Lástima que este propósito quedó solo en eso. Hoy casi ocho años después, se sigue tratando de implementar en forma eficiente el aporte de la denominada “Universidad Tecnológica”, sueño de Mujica que poco o nada pudo hacerla para verla realizada.
En mayor o menor medida todos los temas de la educación en el país se hallan en la misma situación, “sobrediagnosticados”, pero estancados.
Para peor, cuando existe una leve posibilidad de instalación de una inversión importante, surgen cuestionamientos de todos lados, que lo menos que hacen es aportar a esta instalación. Por el contrario, se toma como un éxito el fracaso de dicha inversión. ¡Pobre de nosotros!
Los defensores de la planificación sostienen que es necesario conocer a fondo las posibilidades del país que tenemos para luego determinar qué es lo que necesitamos.
Puede compartirse el propósito, tema está en ¿hasta cuándo diagnosticaremos?
A.R.D.







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...