El agua debe volver a ser limpia

OSE asumió los problemas que presenta la calidad del agua que consumimos los uruguayos, especialmente en el Sur del país.
Mucho tiempo hace que se insiste en este tema. Mientras OSE sostiene que el agua no tiene problemas, hay diferentes fuentes que indican los contrario e incluso técnicos de relevancia a nivel nacional que están en la misma posición.
Es lamentable lo de OSE, porque se supone que para ganarse la credibilidad y confiabilidad de la población debe demostrar fehacientemente que la calidad del agua es su principal preocupación,  la única forma de probarlo es dando acceso a los medios de comunicación masiva – que llevan la información a la mayor parte del pueblo – a la información sobre los análisis que se hacen, quienes los hacen y los resultados de los mismos.
Acceder a este tipo de controles, al menos en el interior del país ha sido siempre un imposible, OSE es uno de los organismos que sigue ostentando una gran burocracia y generalmente se choca con la excusa que indica que “tiene que dirigirse a la Oficina de Prensa, en Montevideo”.
Esta es la verdad de la milanesa. Si el agua de OSE ha llegado a esta pérdida de calidad que está en el límite de comenzar a ser nociva para la salud humana, se debe entre otras cosas a que el centralismo montevideano ha hecho posible este ocultamiento de información.
Tienen culpa también los legisladores del interior a los que generalmente se les olvida de plantear insistentemente estas dificultades.
Hoy en Salto, por ejemplo, no se tiene otra información que no sean los comunicados “oficiales” que dan a conocer OSE, la Intendencia, CARU, Salto Grande y similares.
Años atrás el Río Uruguay, frente a Salto amaneció con una capa de espuma tan alta que casi tapaba una canoa. Se dieron argumentos absurdos – por no calificarlos de otra manera – como que era “un fenómeno natural”. Se dijo que se harían análisis, por parte de Salto Grande y si se hicieron al menos jamás se dio a conocer sus resultados públicamente.
Hoy el Ministerio de Medio Ambiente anuncia que habrá de tomar medidas para limitar los encierros de ganado y la proliferación de tambos en la zona, de la cuenca del Santa Lucía, actividades que según se entiende aportan la mayor cantidad de residuos químicos que terminan en los cursos de agua causando la proliferación de algas.
En el Norte seguramente que los residuos provienen de otras actividades agrícolas, como el arroz  y agropecuarias, pero también debieran ser controladas.
Es de esperar que una vez por todas la información sea transparentada, que realmente se asuman los problemas y se los encare como corresponde.

OSE asumió los problemas que presenta la calidad del agua que consumimos los uruguayos, especialmente en el Sur del país.

Mucho tiempo hace que se insiste en este tema. Mientras OSE sostiene que el agua no tiene problemas, hay diferentes fuentes que indican los contrario e incluso técnicos de relevancia a nivel nacional que están en la misma posición.

Es lamentable lo de OSE, porque se supone que para ganarse la credibilidad y confiabilidad de la población debe demostrar fehacientemente que la calidad del agua es su principal preocupación,  la única forma de probarlo es dando acceso a los medios de comunicación masiva – que llevan la información a la mayor parte del pueblo – a la información sobre los análisis que se hacen, quienes los hacen y los resultados de los mismos.

Acceder a este tipo de controles, al menos en el interior del país ha sido siempre un imposible, OSE es uno de los organismos que sigue ostentando una gran burocracia y generalmente se choca con la excusa que indica que “tiene que dirigirse a la Oficina de Prensa, en Montevideo”.

Esta es la verdad de la milanesa. Si el agua de OSE ha llegado a esta pérdida de calidad que está en el límite de comenzar a ser nociva para la salud humana, se debe entre otras cosas a que el centralismo montevideano ha hecho posible este ocultamiento de información.

Tienen culpa también los legisladores del interior a los que generalmente se les olvida de plantear insistentemente estas dificultades.

Hoy en Salto, por ejemplo, no se tiene otra información que no sean los comunicados “oficiales” que dan a conocer OSE, la Intendencia, CARU, Salto Grande y similares.

Años atrás el Río Uruguay, frente a Salto amaneció con una capa de espuma tan alta que casi tapaba una canoa. Se dieron argumentos absurdos – por no calificarlos de otra manera – como que era “un fenómeno natural”. Se dijo que se harían análisis, por parte de Salto Grande y si se hicieron al menos jamás se dio a conocer sus resultados públicamente.

Hoy el Ministerio de Medio Ambiente anuncia que habrá de tomar medidas para limitar los encierros de ganado y la proliferación de tambos en la zona, de la cuenca del Santa Lucía, actividades que según se entiende aportan la mayor cantidad de residuos químicos que terminan en los cursos de agua causando la proliferación de algas.

En el Norte seguramente que los residuos provienen de otras actividades agrícolas, como el arroz  y agropecuarias, pero también debieran ser controladas.

Es de esperar que una vez por todas la información sea transparentada, que realmente se asuman los problemas y se los encare como corresponde.