El camino recién está comenzando

Cuando comenzó a tomar forma la posibilidad de que se procediera a realizar una perforación infrabasáltica en Villa Constitución para el alumbramiento de aguas termales, desde estas columnas alertamos del riesgo que suponía el apresuramiento y la impaciencia en estos procesos que habitualmente llevan muchos años para concretarse en realidad.
Explicábamos que en el mejor de los casos seguramente llevaría varios años realizar la perforación y contar con una infraestructura mínima que permita alentar esperanzas de convertirse en un centro de atracción turística.
Precisamente esto es lo que está pasando, quienes creyeron que se trata de un proceso rápido, que en un par de años podrían contar con las termas se han equivocado y se seguirán equivocando, si se pretende tener estas termas en corto tiempo.
Las definiciones más grandes e importantes pueden llevar hasta decenas de años, ojalá no sea este el caso, pero recordamos que Salto Grande, desde el sueño visionario del ingeniero Smith, hasta la puesta en funcionamiento de la primera turbina tuvo que esperar alrededor de 80 años.
Seguramente que eran otros tiempos, no había las posibilidades de comunicación que tenemos en estos momentos y todo costaba muchísimo más tiempo y esfuerzo, lo que sin duda hace mucho más meritoria la gestión por la concreción de la represa que fueron capaces de llevar adelante los visionarios pobladores de Salto y Concordia que lideraron aquellas movilizaciones populares.
Con esto no pretendemos rechazar las gestiones y las movilizaciones que están en la base de estas conquistas. Al contrario, para que los planes no sean relegados y “manoseados” por otros intereses, es necesario que el pueblo se movilice permanentemente y concientice a otros intereses a su favor para sumar voluntades.
Pero debe tener la sapiencia de saber moverse entre la necesidad de agilizar los trámites y  el riesgo de apresurarse demasiado, poniendo en su contra intereses que tienen la responsabilidad de ir paulatinamente con los estudios primero y las realizaciones serias y conscientes después.
Es factible que en tiempos electorales todos los políticos prometan o insinúen al menos realizaciones que luego, de llegar al gobierno no podrán cumplir. Pero es esta una buena forma de obligar a todos los candidatos presidenciables a pronunciarse sobre el punto y a recordar, cada vez que pasa por el lugar, que existe un tema que seguramente será “bandera” de la villa de ahora en más y pesará mucho más que otras “banderas”.

Cuando comenzó a tomar forma la posibilidad de que se procediera a realizar una perforación infrabasáltica en Villa Constitución para el alumbramiento de aguas termales, desde estas columnas alertamos del riesgo que suponía el apresuramiento y la impaciencia en estos procesos que habitualmente llevan muchos años para concretarse en realidad.

Explicábamos que en el mejor de los casos seguramente llevaría varios años realizar la perforación y contar con una infraestructura mínima que permita alentar esperanzas de convertirse en un centro de atracción turística.

Precisamente esto es lo que está pasando, quienes creyeron que se trata de un proceso rápido, que en un par de años podrían contar con las termas se han equivocado y se seguirán equivocando, si se pretende tener estas termas en corto tiempo.

Las definiciones más grandes e importantes pueden llevar hasta decenas de años, ojalá no sea este el caso, pero recordamos que Salto Grande, desde el sueño visionario del ingeniero Smith, hasta la puesta en funcionamiento de la primera turbina tuvo que esperar alrededor de 80 años.

Seguramente que eran otros tiempos, no había las posibilidades de comunicación que tenemos en estos momentos y todo costaba muchísimo más tiempo y esfuerzo, lo que sin duda hace mucho más meritoria la gestión por la concreción de la represa que fueron capaces de llevar adelante los visionarios pobladores de Salto y Concordia que lideraron aquellas movilizaciones populares.

Con esto no pretendemos rechazar las gestiones y las movilizaciones que están en la base de estas conquistas. Al contrario, para que los planes no sean relegados y “manoseados” por otros intereses, es necesario que el pueblo se movilice permanentemente y concientice a otros intereses a su favor para sumar voluntades.

Pero debe tener la sapiencia de saber moverse entre la necesidad de agilizar los trámites y  el riesgo de apresurarse demasiado, poniendo en su contra intereses que tienen la responsabilidad de ir paulatinamente con los estudios primero y las realizaciones serias y conscientes después.

Es factible que en tiempos electorales todos los políticos prometan o insinúen al menos realizaciones que luego, de llegar al gobierno no podrán cumplir. Pero es esta una buena forma de obligar a todos los candidatos presidenciables a pronunciarse sobre el punto y a recordar, cada vez que pasa por el lugar, que existe un tema que seguramente será “bandera” de la villa de ahora en más y pesará mucho más que otras “banderas”.