El cangrejo que esconde el dragado del canal

La decisión de Argentina de suspender todo tipo de acción referida al dragado del Canal Martín García, en tanto Uruguay no evacue las supuestas dudas que pueda tener sobre lo decidido hasta el momento en este tema, merece un análisis frío y profundo del tema.
Hay que tener en cuenta que en las actuales condiciones el canal Martín García perjudica los intereses de Uruguay y beneficia exclusivamente a los de Argentina, dado que el bajo calado que tiene en estos momentos impide que los barcos más grandes puedan navegar por allí, debiendo hacerlo por la única opción que queda, el Canal Mitre, en aguas territoriales argentinas y beneficiándose por lo tanto con los peajes correspondientes.
Vale decir, que la aparente posición “defensora de la justicia y la transparencia” que parece invocar Argentina para la decisión aludida, no es tal, porque en realidad le  está permitiendo sacar un importante beneficio económico.
La posición adoptada unilateralmente llama poderosamente la atención y aunque totalmente neófitos en materia de Relaciones Exteriores, no podemos dejar de notar lo llamativo que resulta esta posición Argentina sobre un tema que no es nuevo precisamente, pero que trasciende cuando precisamente la prensa ha informado que Uruguay se apresta a firmar un acuerdo bilateral con Brasil que en los hechos eliminará las fronteras para los productos de ambos países.
Esto es, los productos brasileños podrían entrar al Uruguay sin dificultad alguna y viceversa. Teniendo en cuenta las diferencias de tamaño de los mercados es fácil determinar las enormes ventajas que supone un acuerdo de este tipo para el Uruguay.
Brasil es el quinto país más poblado del mundo y una de las economías emergentes a nivel mundial de mayor  y mejor desempeño en estos momentos. Pero unido a ello, hay que tener en cuenta que mientras el mercado interno uruguayo es de 3.200.000 habitantes, el mercado brasileño supera los 200 millones de habitantes.
La posibilidad de que Brasil nos abra esta puerta, seguramente no habrá sido bien vista desde Argentina, dado que del otro lado del río Uruguay las trabas son permanentes y se multiplican en materia de comercialización.
Es indudablemente un elemento a tener en cuenta, significa que sería una ingenuidad creer el argumento de Argentina  al decir que no tomará ninguna otra decisión en referencia al dragado del Canal de Martín García “hasta que Uruguay no haya evacuado sus dudas…”, porque lo que no dice el vecino país, es que cuanto más se demoren estas acciones, más beneficios económicos le deja a Argentina y en contrapartida se los resta a Uruguay.
Lamentablemente es una actitud que se va volviendo frecuente y sería de tontos creer el ingenuo argumento que se esgrime.

La decisión de Argentina de suspender todo tipo de acción referida al dragado del Canal Martín García, en tanto Uruguay no evacue las supuestas dudas que pueda tener sobre lo decidido hasta el momento en este tema, merece un análisis frío y profundo del tema.

Hay que tener en cuenta que en las actuales condiciones el canal Martín García perjudica los intereses de Uruguay y beneficia exclusivamente a los de Argentina, dado que el bajo calado que tiene en estos momentos impide que los barcos más grandes puedan navegar por allí, debiendo hacerlo por la única opción que queda, el Canal Mitre, en aguas territoriales argentinas y beneficiándose por lo tanto con los peajes correspondientes.

Vale decir, que la aparente posición “defensora de la justicia y la transparencia” que parece invocar Argentina para la decisión aludida, no es tal, porque en realidad le  está permitiendo sacar un importante beneficio económico.

La posición adoptada unilateralmente llama poderosamente la atención y aunque totalmente neófitos en materia de Relaciones Exteriores, no podemos dejar de notar lo llamativo que resulta esta posición Argentina sobre un tema que no es nuevo precisamente, pero que trasciende cuando precisamente la prensa ha informado que Uruguay se apresta a firmar un acuerdo bilateral con Brasil que en los hechos eliminará las fronteras para los productos de ambos países.

Esto es, los productos brasileños podrían entrar al Uruguay sin dificultad alguna y viceversa. Teniendo en cuenta las diferencias de tamaño de los mercados es fácil determinar las enormes ventajas que supone un acuerdo de este tipo para el Uruguay.

Brasil es el quinto país más poblado del mundo y una de las economías emergentes a nivel mundial de mayor  y mejor desempeño en estos momentos. Pero unido a ello, hay que tener en cuenta que mientras el mercado interno uruguayo es de 3.200.000 habitantes, el mercado brasileño supera los 200 millones de habitantes.

La posibilidad de que Brasil nos abra esta puerta, seguramente no habrá sido bien vista desde Argentina, dado que del otro lado del río Uruguay las trabas son permanentes y se multiplican en materia de comercialización.

Es indudablemente un elemento a tener en cuenta, significa que sería una ingenuidad creer el argumento de Argentina  al decir que no tomará ninguna otra decisión en referencia al dragado del Canal de Martín García “hasta que Uruguay no haya evacuado sus dudas…”, porque lo que no dice el vecino país, es que cuanto más se demoren estas acciones, más beneficios económicos le deja a Argentina y en contrapartida se los resta a Uruguay.

Lamentablemente es una actitud que se va volviendo frecuente y sería de tontos creer el ingenuo argumento que se esgrime.