El citrus en su hora más difícil

La citricultura uruguaya, que en su gran mayoría se encuentra en Salto, se halla en su hora más difícil, dado que la mayor empresa dedicada a esta producción y exportación ha manifestado su deseo de proceder a la venta de sus bienes.
Hay que saber que la citricultura es la mayor fuente de mano de obra local. En su momento llegó a emplear hasta 10 mil personas entre todas las actividades que comprendía.
Sin embargo actualmente en su mejor momento el total de obreros se estima en unos dos mil, vale decir la quinta parte de aquella cifra.
Nadie ignora que lo zafreros del citrus no tienen grandes sueldos, pero el número de ellos que se requiere para una cosecha hace que las sumas totales que deben verterse en salarios sean abultadas.
Más allá de los problemas sanitarios que enfrenta el sector, especialmente por la hemoglobina o HLB, Argentina es el octavo productor de citrus del mundo, y considera que en cinco años la plaga, cuyo vector ya está presente, arruinará el 40 por ciento de la producción citrícola nacional, si no se toman las medidas correspondientes a su debido tiempo.
Pero no es sólo el HLB la amenaza que debe enfrentar la citricultura nacional, sino que además las plantaciones actuales con varios años de implantadas no producen el fruto que hoy requieren los mercados internacionales, el que pasa por fruta sin semillas, con poco aroma y cáscara muy fina y fácilmente eliminable.
Es probable que sea este el factor principal a enfrentar, dado que la enorme producción de naranjas, limones y pomelos que existe en la región casi que ha quedado sin mercado. Ya no quedan compradores para nuestra fruta y por lo tanto la producción enfrenta enormes problemas que van mucho más allá de los salarios, la fuente de trabajo toda incluso.
Ha hecho bien el Estado en arrimarse y tratar de aportar una salida al menos momentánea para esas familias que dependen de esta fuente laboral, pero tanto el Estado como la empresa saben que es esta la hora más difícil de la citricultura nacional.
No depende solo de los protagonistas a nivel nacional, sino que esencialmente es un problema de mercado y aún cuando en los últimos tiempos Estados Unidos autorizó el ingreso a su mercado de los citrus uruguayos, el mercado no tiene interés en ellos y por lo tanto las dificultades para la producción y exportación se mantienen.
Todo indica que la única esperanza de salida radica en la unión de esfuerzos que Estado y empresariado sobre todo, para mantener una fuente de trabajo innegablemente importante para todos.
A.R.D.