El consumo de alimentos “chatarra”

Las cajas de los famosos cereales Zucaritas, de Kellogg´s, ya no lucen en Chile el simpático tigre que alienta a grandes y chicos a consumirlos; ya no hay huevos Kinder; entre las 6.00 y las 22.00 está prohibida la publicidad de alimentos altos en azúcar, sal, grasa y calorías en la televisión y las redes sociales y no está habilitada la venta de esos productos en centros de enseñanza preescolar, básica y media. Todo eso se desprende de la Ley 20 606, sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad, que se promulgó en Chile en 2012 y comenzó a aplicarse en 2016, escribió en “la Diaria” Amanda Muñoz en la edición del miércoles 22 de agosto último.
En el país trasandino uno de cada cuatro niños de seis años, es obeso y además la cantidad de niños que presenta problemas cardiovasculares y problemas de sobrepeso y obesidad hacen pensar que dentro de pocos años habrá numerosos infartos y otras complicaciones en salud que hacen temer por la situación que habrá de presentarse en este sentido.
Un elemento fundamental en este sentido es la obligatoriedad que fija la ley para estos alimentos cuyo etiquetado frontal debe advertir “alto en contenido de…” (grasa, azúcar, sal y calorías).
En tanto en el Uruguay se prepara una ley que establezca exigencias similares en nuestro país. La principal oposición, tanto en el Uruguay, como en Chile es la industria, sobre todo de las trasnacionales que no se resignan a perder esta suculenta tajada del mercado consumidor.
Diversos “atractivos” son implementados para que los niños sean “atrapados” por una publicidad engañosa o resulten “enganchados” por el consumo de estos productos.
Frente a esta situación el camino hallado por los trasandinos ha sido la unión entre médicos, científicos y legisladores para establecer las condiciones correspondientes.
El desafío no es menor. El poder de las multinacionales en este sentido es conocido y seguramente impedir que continúen con la publicidad engañosa y las diferentes estratagemas halladas para burlar las disposiciones son múltiples y sobre todo, como toda la industria prácticamente, lo que busca es tentar al mercado para que el consumo sea cada vez mayor.
Este objetivo por supuesto que no es compatible con la salud humana, porque en realidad no se detiene en analizar las consecuencias que pueda tener un consumo masivo de estos productos, por la sencilla razón que no les importa, aunque se diga lo contrario.
A.R.D.







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