El costo de la imprevisión

Fuando años atrás el país decidió dar un gran impulso a la forestación, determinando áreas forestales y planes con créditos «especialmente blandos» cometió el grave error de improvisar, de pensar únicamente en el corto plazo y no a mediano y largo plazo en todos los aspectos que suponía el incentivo a esta producción.

Mientras los arbolitos crecían, no se pensó debidamente, por ejemplo, en los medios de transporte más apropiados para extraer la producción y llevarla a las bocas de salida.

El punto más polémico en estos momentos es el referente precisamente a las carreteras y rutas de salida, las que obviamente no estaban preparadas para soportar el trasporte de carga tan intenso al que están sometidas en estos momentos.

El pasaje continuo de estos camiones ha ido deteriorando, prácticamente hasta destruir por completo las rutas nacionales en estos trayectos.

Debido a que se trata de un problema que requiere de solución inmediata, el gobierno nacional ha salido a procurar también salidas inmediatas. La más rápida es la imposición de impuestos, que obviamente debería de planificarse y estudiarse con el debido tiempo y seriedad, para que sean justos y adecuados a los servicios que se prestan.

En contrapartida se está pensando en reflotar el transporte ferroviario, posibilidad que puede ser factible, siempre  cuando se hagan los estudios y análisis de factibilidad correspondientes, debido a que los costos son tremendamente importantes.

Esto no es más que un indicador de la falta de previsión, de lo que no se hizo como se debió hacer y hoy necesariamente hay que solucionar. No es justo que el deterioro de rutas e incluso la afectación del medio ambiente recaiga sobre los hombros del pueblo, pero tampoco es buena señal, cambiar las reglas de juego, de golpe y porrazo.

Heredamos errores y defectos, cometidos en el pasado que lamentablemente hoy debemos enfrentar y asumir.

Esto no puede obviarse. Más allá de la discusión necesaria e imprescindible sobre las formas de enfrentar y salir del problema, debemos tener muy claro cómo hemos llegado a esta situación y por qué.

Esto se hace imprescindible, porque quienes debieron planificar y estudiar el tema, desde la responsabilidad del gobierno, están todavía hoy escondidos entre los que enfocan el tema desde sus propios intereses sectores o políticos y sería necio ignorar este aspecto.