El daño ignorado

El 5 de noviembre de 2001, la Asamblea General declaró el Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados, el cual se celebrará el 6 de noviembre de cada año (resolución 56/4 Documento PDF).
Aunque la humanidad siempre ha contado sus víctimas de guerra en términos de soldados y civiles muertos y heridos, ciudades y medios de vida destruidos, con frecuencia el medio ambiente ha sido la víctima olvidada. Los pozos de agua han sido contaminados, los cultivos quemados, los bosques talados, los suelos envenenados y los animales sacrificados para obtener una ventaja militar.
Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) Disponible en inglés señala que en los últimos 60 años al menos el 40% de los conflictos internos han tenido alguna relación con la explotación de los recursos naturales, tanto por ser considerados de «mucho valor», como madera, diamantes, oro, minerales o petróleo, como por ser escasos, por ejemplo, la tierra fértil y el agua. Cuando se trata de conflictos relativos a los recursos naturales se duplica el riesgo de recaer en el conflicto.
Las Naciones Unidas concede gran importancia a garantizar que la actuación sobre el medio ambiente es parte de la prevención de conflictos, del mantenimiento de la paz y de las estrategias de consolidación de la paz, porque no puede haber paz duradera si los recursos naturales que sostienen los medios de subsistencia y los ecosistemas son destruidos.
El texto precedente difundido por la ONU en ocasión del Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados que habrá de celebrarse mañana 6 de noviembre, tiene por objetivo aportar a poner en conocimiento de la opinión pública los daños olvidados o relativizados de las guerras.
El Secretario General de la ONU Ban Ki Moon, ha señalado que la paz no será sustentable de manera alguna si no se logra preservar los recursos naturales de aquellas regiones donde tienen lugar los conflictos.
A menudo los conflictos bélicos esconden los verdaderos intereses que tienen las grandes potencias para declarar las guerras y terminar explotando los recursos ambientales de las naciones invadidas o subyugadas.
Es el caso del interminable conflcito del Congo, un país que todos coinciden tiene una gran riqueza, desde minerales preciosos a combustibles fósiles.
En el fondo es la ambición humana, que ocultan las grandes naciones y mientras no quede debidamente manifestada y al descubierto, la humanidad seguirá desangrándose en estas guerras, para las que se buscan excusas muchas veces ridículas.

El 5 de noviembre de 2001, la Asamblea General declaró el Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados, el cual se celebrará el 6 de noviembre de cada año (resolución 56/4 Documento PDF).

Aunque la humanidad siempre ha contado sus víctimas de guerra en términos de soldados y civiles muertos y heridos, ciudades y medios de vida destruidos, con frecuencia el medio ambiente ha sido la víctima olvidada. Los pozos de agua han sido contaminados, los cultivos quemados, los bosques talados, los suelos envenenados y los animales sacrificados para obtener una ventaja militar.

Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) Disponible en inglés señala que en los últimos 60 años al menos el 40% de los conflictos internos han tenido alguna relación con la explotación de los recursos naturales, tanto por ser considerados de «mucho valor», como madera, diamantes, oro, minerales o petróleo, como por ser escasos, por ejemplo, la tierra fértil y el agua. Cuando se trata de conflictos relativos a los recursos naturales se duplica el riesgo de recaer en el conflicto.

Las Naciones Unidas concede gran importancia a garantizar que la actuación sobre el medio ambiente es parte de la prevención de conflictos, del mantenimiento de la paz y de las estrategias de consolidación de la paz, porque no puede haber paz duradera si los recursos naturales que sostienen los medios de subsistencia y los ecosistemas son destruidos.

El texto precedente difundido por la ONU en ocasión del Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados que habrá de celebrarse mañana 6 de noviembre, tiene por objetivo aportar a poner en conocimiento de la opinión pública los daños olvidados o relativizados de las guerras.

El Secretario General de la ONU Ban Ki Moon, ha señalado que la paz no será sustentable de manera alguna si no se logra preservar los recursos naturales de aquellas regiones donde tienen lugar los conflictos.

A menudo los conflictos bélicos esconden los verdaderos intereses que tienen las grandes potencias para declarar las guerras y terminar explotando los recursos ambientales de las naciones invadidas o subyugadas.

Es el caso del interminable conflcito del Congo, un país que todos coinciden tiene una gran riqueza, desde minerales preciosos a combustibles fósiles.

En el fondo es la ambición humana, que ocultan las grandes naciones y mientras no quede debidamente manifestada y al descubierto, la humanidad seguirá desangrándose en estas guerras, para las que se buscan excusas muchas veces ridículas.