El demencial precio de la guerra

El mundo entero festeja la paz alcanzada en la Franja de Gaza, mientras los familiares y deudos de  2.000 personas lloran a sus muertos. Sería  interesante saber qué han logrado los contendores tras esta guerra que tuvo un costo de más de 2.100 palestinos muertos (casi 1500 civiles, 493 de ellos niños) y 70 israelíes muertos, 64 soldados y seis civiles desde sus inicios el 8 de julio último.
Pero no fue este el único costo, dado que hubo más de 10.200 heridos, de los cuales 3.100 son niños y de ellos 1.000 deberán vivir el resto de sus días con una incapacidad permanente. La destrucción dejó 475.000 personas desplazadas. El costo económico de la destrucción en la Franja de Gaza está estimado en 6.000 millones de dólares.
Sería interesante también saber por qué hubo que pagar semejante costo, sobre todo en vidas humanas destruidas o malogradas para llegar a esta tregua, que dicho sea de paso hay muchas dudas de que sea permanente.
La brutal guerra que ha tenido un nuevo capítulo en nuestros días es una muestra más de la insanía y la intolerancia más absoluta que denotan algunos extremistas, llámense gobernantes o conductores de grupos armados. Tanto en uno como en otro caso poco o nada importa la vida de las personas porque estas acciones están signadas por la  premisa de que “el fin justifica los medios”.
La monstruosidad de la guerra no tiene parangón alguno. Sólo el odio o la radicalización extrema pueden explicar algunas acciones, aunque de ninguna manera serán jamás argumentos suficientes para llegar a estos extremos.
Pero en las guerras no debemos ver sólo a quienes aprietan el gatillo o los botones que accionan  los misiles, sino esencialmente a los “señores” que viven de las guerras. Esto es, fabricando las armas que sirven para matar, destruir y mutilar y  difícilmente aparecen.
Nunca ha habido paz duradera construida sobre la muerte y el  odio. Apenas treguas efímeras, porque en el fondo las guerras sólo sirven para acentuar el odio y el rencor, que con el tiempo vuelven a aflorar y por lo tanto los “señores” de la guerra, esto es las grandes potencias se frotan las manos, sólo será cuestión de esperar para volver a vender sus armas letales, mientras quienes tienen influencias suficientes para detener estas masacres, prefieren hacerse los distraídos.
¡Lamentable!

El mundo entero festeja la paz alcanzada en la Franja de Gaza, mientras los familiares y deudos de  2.000 personas lloran a sus muertos. Sería  interesante saber qué han logrado los contendores tras esta guerra que tuvo un costo de más de 2.100 palestinos muertos (casi 1500 civiles, 493 de ellos niños) y 70 israelíes muertos, 64 soldados y seis civiles desde sus inicios el 8 de julio último.

Pero no fue este el único costo, dado que hubo más de 10.200 heridos, de los cuales 3.100 son niños y de ellos 1.000 deberán vivir el resto de sus días con una incapacidad permanente. La destrucción dejó 475.000 personas desplazadas. El costo económico de la destrucción en la Franja de Gaza está estimado en 6.000 millones de dólares.

Sería interesante también saber por qué hubo que pagar semejante costo, sobre todo en vidas humanas destruidas o malogradas para llegar a esta tregua, que dicho sea de paso hay muchas dudas de que sea permanente.

La brutal guerra que ha tenido un nuevo capítulo en nuestros días es una muestra más de la insanía y la intolerancia más absoluta que denotan algunos extremistas, llámense gobernantes o conductores de grupos armados. Tanto en uno como en otro caso poco o nada importa la vida de las personas porque estas acciones están signadas por la  premisa de que “el fin justifica los medios”.

La monstruosidad de la guerra no tiene parangón alguno. Sólo el odio o la radicalización extrema pueden explicar algunas acciones, aunque de ninguna manera serán jamás argumentos suficientes para llegar a estos extremos.

Pero en las guerras no debemos ver sólo a quienes aprietan el gatillo o los botones que accionan  los misiles, sino esencialmente a los “señores” que viven de las guerras. Esto es, fabricando las armas que sirven para matar, destruir y mutilar y  difícilmente aparecen.

Nunca ha habido paz duradera construida sobre la muerte y el  odio. Apenas treguas efímeras, porque en el fondo las guerras sólo sirven para acentuar el odio y el rencor, que con el tiempo vuelven a aflorar y por lo tanto los “señores” de la guerra, esto es las grandes potencias se frotan las manos, sólo será cuestión de esperar para volver a vender sus armas letales, mientras quienes tienen influencias suficientes para detener estas masacres, prefieren hacerse los distraídos.

¡Lamentable!







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...