El derecho a no trabajar también es un derecho

Mañana se festejará casi en todo el mundo el Día de los Trabajadores, la fuerza social más importante de todas las naciones.
No hay en el mundo un solo partido político que ignore la trascendencia que alcanza la fuerza de los trabajadores, sobre todo si están sindicalizados o unidos tras determinada idea, a la hora de la expresión del voto.
Sin embargo hay muchísimo camino para recorrer aún  a la hora de observar cuánto de valoración y de equidad les estamos atribuyendo a los trabajadores.
Cuánto de trabajo en negro hay todavía en el mundo. Cuánto de trabajo infantil, incluso en nuestro Uruguay, y cuánto de sub trabajo o trabajo eventual con todo el daño que esto significa en materia de inseguridad y de intranquilidad familiar.
El Día de los Trabajadores suele reducirse a los trabajadores agremiados y sin embargo, en algunos países y en otros menos, la mayor parte de los trabajadores no están agremiados.
Es más, a pesar de las marchas y las contramarchas que se han registrado en este sentido, integrar un gremio no es un aspecto bien visto en la actividad privada,  incluso en nuestro Uruguay, hoy gobernado por una fuerza de izquierda que ha protegido y reivindicado los derechos de los trabajadores, para algunos en forma exagerada y para otros aún sin ser suficientes.
Pero más allá de este contexto legal, Uruguay sigue teniendo trabajo infantil y trabajo informal. Lo sabemos todos.
¿Quién no ha visto por ejemplo, a adolescentes y hasta niños repartiendo volantes en la calle o vendiendo “algo de Concordia”?
¿Quién no los ha visto en situación de calle, limpiando fondos, pidiendo una moneda o lo que es más “invisible”, quien no conoce situaciones en que los niños “menos chicos” (porque no cabe llamarlos “mayores”), queden a cargo de sus hermanos más chicos?
Esto es trabajo, esto afecta uno de los derechos esenciales del niño, y es el derecho a “no trabajar” porque en esta etapa de la vida lo esencial para él es jugar e integrarse con los demás niños y adolescentes para socializarse sin exclusiones.
No nos cabe la menor duda que Uruguay en los últimos tiempos ha caminado hacia un mayor respeto del derecho de los niños y adolescentes y entre este respeto figura el derecho a no trabajar y a la eliminación del trabajo infantil en general, pero queda mucho por hacer.
Terminar con el trabajo infantil debería ser el primer paso para entender que el derecho de los trabajadores, debe protegerse desde la niñez. Un niño obligado a trabajar desde los años más tempranos, no tendrá nunca las mismas posibilidades que los demás, de educarse, prepararse y capacitarse para obtener  luego un trabajo digno que le permita salir de la pobreza.
Por lo tanto, comencemos por eliminar toda forma de trabajo infantil.
Alberto Rodríguez Díaz

Mañana se festejará casi en todo el mundo el Día de los Trabajadores, la fuerza social más importante de todas las naciones.

No hay en el mundo un solo partido político que ignore la trascendencia que alcanza la fuerza de los trabajadores, sobre todo si están sindicalizados o unidos tras determinada idea, a la hora de la expresión del voto.

Sin embargo hay muchísimo camino para recorrer aún  a la hora de observar cuánto de valoración y de equidad les estamos atribuyendo a los trabajadores.

Cuánto de trabajo en negro hay todavía en el mundo. Cuánto de trabajo infantil, incluso en nuestro Uruguay, y cuánto de sub trabajo o trabajo eventual con todo el daño que esto significa en materia de inseguridad y de intranquilidad familiar.

El Día de los Trabajadores suele reducirse a los trabajadores agremiados y sin embargo, en algunos países y en otros menos, la mayor parte de los trabajadores no están agremiados.

Es más, a pesar de las marchas y las contramarchas que se han registrado en este sentido, integrar un gremio no es un aspecto bien visto en la actividad privada,  incluso en nuestro Uruguay, hoy gobernado por una fuerza de izquierda que ha protegido y reivindicado los derechos de los trabajadores, para algunos en forma exagerada y para otros aún sin ser suficientes.

Pero más allá de este contexto legal, Uruguay sigue teniendo trabajo infantil y trabajo informal. Lo sabemos todos.

¿Quién no ha visto por ejemplo, a adolescentes y hasta niños repartiendo volantes en la calle o vendiendo “algo de Concordia”?

¿Quién no los ha visto en situación de calle, limpiando fondos, pidiendo una moneda o lo que es más “invisible”, quien no conoce situaciones en que los niños “menos chicos” (porque no cabe llamarlos “mayores”), queden a cargo de sus hermanos más chicos?

Esto es trabajo, esto afecta uno de los derechos esenciales del niño, y es el derecho a “no trabajar” porque en esta etapa de la vida lo esencial para él es jugar e integrarse con los demás niños y adolescentes para socializarse sin exclusiones.

No nos cabe la menor duda que Uruguay en los últimos tiempos ha caminado hacia un mayor respeto del derecho de los niños y adolescentes y entre este respeto figura el derecho a no trabajar y a la eliminación del trabajo infantil en general, pero queda mucho por hacer.

Terminar con el trabajo infantil debería ser el primer paso para entender que el derecho de los trabajadores, debe protegerse desde la niñez. Un niño obligado a trabajar desde los años más tempranos, no tendrá nunca las mismas posibilidades que los demás, de educarse, prepararse y capacitarse para obtener  luego un trabajo digno que le permita salir de la pobreza.

Por lo tanto, comencemos por eliminar toda forma de trabajo infantil.

Alberto Rodríguez Díaz







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