El derecho al agua es el derecho a la vida

El pasado domingo se recordó en el Uruguay el día Nacional de Agua, un elemento imprescindible para la vida, que por suerte en nuestro país ha sido declarado, plebiscito mediante, un derecho de la humanidad.
En otros continentes hay pueblos enteros que sufren la falta de agua, vale decir las clases menos favorecidas, porque las autoridades y las clases más pudientes en todos lados disponen de todo.
Pero el agua dulce es un recurso finito y en alguna medida lo estamos desperdiciando y derrochando. Es sabido que hay pueblos enteros y sectores en otras partes del mundo que carecen del vital elemento.
Así como ha llegado el coronavirus, planteando un verdadero caos a nivel mundial y sólo así la humanidad ha tomado conciencia de que la mayor parte de los recursos han sido dedicados a la fabricación de armas nucleares y otros fines superfluos y en cambio los recursos dedicados a investigación y a la salud humana han sido restringidos.
Mientras no tengamos una crisis como la que está causando el coronavirus a nivel mundial, que se ha expandido explosivamente en un mundo globalizado y en el que las comunicaciones sobre todo de transporte le han permitido llegar a todos los continentes, a excepción de Oceanía en estos momentos, la humanidad no parece dispuesta a tomar en serio la escasez y el derroche de agua potable que existe en el mundo.
Muchas veces se ha denunciado en estas columnas, la falta de agua potable en algunas zonas rurales, la escasez de agua dulce en zonas agrícolas y el avance cada vez mayor de la desertificación de las tierras agrícolas en el país.
El agua dulce es sólo un ínfimo porcentaje en el mundo y la mayor parte se halla en los casquetes polares y cada vez más se pierde al derretirse los mismos y viertes su agua a los mares y océanos.
La ambición humana hace que día a día se hipoteque y se pierda cada vez más el agua dulce, elemento esencial para la vida. Para entendernos, el agua dulce que se va por las cisternas y que se vuelca a la producción excesiva de frutas y hortalizas que requieren mayor cantidad de agua, frente a aquellas, tan nutritivas y ricas para el ser humano como éstas y que requieren menos cantidad de agua dulce.
El mercado se rige por los valores económicos y por lo tanto lo que le interesa es lo que más se paga y no lo que menos agua requiera.
Este es uno de los principales problemas a resolver.

A.R.D.