El desafío de Andrés Lima

A poco de haber asumido el gobierno departamental, el actual Intendente Andrés Lima, perdió la mayoría de la Junta Departamental, que tal como lo establece la Constitución del República le corresponde automáticamente.
Es un principio de innegable justicia, porque tiene que ver con la famosa “gobernabilidad”. Tanto a nivel nacional, dado por las mayorías parlamentarias, como en el plano departamental, donde la Constitución establece que esta mayoría de ediles en la Junta Departamental (un mínimo de 16 en 31), se adjudica automáticamente.
Sin embargo el actual Intendente, que según se establece habrá de dejar su cargo próximamente para pelear por su reelección al frente de la Intendencia salteña, parece contar con una amplia mayoría en la ciudadanía.
Esto significaría que a los ediles “disidentes”, los que fueron acusados por el Intendente debido a una adulteración de boletas, la ciudadanía les ha dado la espalda y lejos de hacerle un daño a la imagen de Andrés Lima, el tema le habría beneficiado.
Todavía resta pasar mucha agua por este molino y seguramente la lucha por el cargo de Intendente será ardua, pero en principio no vemos que le haya perjudicado el Intendente actual.
La enumeración de las iniciativas que le han quedado en el debe en su mandato, dada a conocer recientemente por el Intendente Lima, demuestra que de contar con un fuerte respaldo es probable que sus logros hubieran sido mayores aún dado que a pesar de los contratiempos la población parece haberle dado su preferencia.
Cuando esto escribimos sabemos que tendremos muchos desacuerdos. Seguramente hay muchos salteños que no piensan igual, pero no pretendemos polemizar sino que decimos lo que vemos, interpretamos, sin entrar a dar opinión sobre si es justo o no.
Sabemos también que habrá personas que no entenderán nunca las diferencias existentes entre interpretación y opinión.
En este caso lo que estamos haciendo es interpretando y más allá de todo lo que se pueda opinar sobre el tema hay un elemento innegable. La elección de hermano del Intendente como diputado, cuando había varios candidatos más, indica que el respaldo hacia su lista es amplio y mayoritario.
Dicho sea de paso, nunca compartimos la elección de familiares directos para cargos públicos, aún cuando entendamos que se trata de cargos de confianza, donde el Intendente tiene que tener un respaldo casi incondicional. Ello no quita reconocer que la mayoría de la ciudadanía salteña no piensa lo mismo y de allí que haya elegido al hermano del Intendente como representante en la Cámara Baja.
Veremos si el tiempo le da la razón o no.
A.R.D.