El desafío de planificar las comunicaciones viales

Seguramente el desarrollo de los países pasa por la infraestructura de servicios y entre éstos uno de los más importantes es el de la infraestructura vial.
Tanto el ferrocarril, como el transporte fluvial y marítimo, el transporte carretero e incluso el transporte aéreo tienen un rol destacado en este sentido.
De hecho en el Uruguay ninguno de estos servicios tiene las cosas fáciles.
Un país que no tiene montañas se supone que debería de tener l menos buenas carreteras para comunicarse debidamente por vía terrestre.
Pero también existen otros servicios de transporte que tienen buenas posibilidades en el país, aunque tratándose como se trata de un pequeño país, con un pequeño mercado interno, estas posibilidades son bastante diferentes a las que ofrecen otros países de la región mismo.
A la prueba está que uno de los cuellos de botella que aparece a la hora de concretar la segunda planta de celulosa de UPM (la ex Botnia), es precisamente la infraestructura vial que requiere la empresa para instalar dicha planta.
Se trata de una costosa infraestructura vial de la cual dependería la viabilidad de la inversión.
El gobierno uruguayo parece dispuesto a agotar las gestiones para concretar el tendido de las vías del ferrocarril desde la ubicación en el centro del país hasta la costa del Río de la Plata por donde saldría la producción de celulosa hacia el exterior.
Una situación similar enfrenta el transporte fluvial. Inicialmente el proyecto de Salto Grande incluyó el canal de navegación, previsto para remontar el obstáculo de la represa. Incluso llegó a construirse, aunque permanece ociosa, la escula de aguas arriba, en el costado argentino dela represa. En cambio ni la esclusa de aguas abajo (que iría en las inmediaciones de Salto Chico), ni menos aún el canal de navegación que correría paralelo al río en territorio argentino, llegó a concretarse. Su alto costo y la baja rentabilidad que tendría según los estudios realizados, llevaron a desecharlo.
En su momento se impulsó el canal de navegación en margen uruguaya a través del arroyo San Antonio que permitiría “escapar” a la represa con una inversión menor, pero el mayor obstáculo seguiría latente: la baja rentabilidad debido al poco interés detectado en las grandes industrias insataladas en la zona, que no son muchas.
Ni que hablar del transporte aéreo, el que sería el más caro, debido a su baja capacidad de carga.
Por todos estos elementos pensamos que se sigue “apagando incendios” en materia de comunicación vial, reparando carreteras o mejorando algún trazado, pero los grandes proyectos capaces de impulsar el desarrollo regional siguen dormidos.
Aún no sabemos qué es lo más aconsejable y que necesitamos para la realidad de la zona.