El embarazo adolescente

EDQue en nuestro país siempre hubo embarazos adolescentes y madres adolescentes no es novedad ninguna.

Es más, muchas de estas madres adolescentes constituyeron hogares sólidos y bien formados, otras no.

La cuestión está en el número y el porcentaje. Antes sólo eran algunas excepciones y hoy podemos decir que el porcentaje de embarazo adolescente, sobre todo, en los barrios más pobres, es muy alto y ha pasado a ser un elemento cultural casi “normal”  a este nivel.

Es un indicador de la realidad y de una problemática que debe ser atendida con urgencia.

Más allá de buscar las causas – elemento imprescindible – del acentuamiento de esta problemática, se hace necesario atender las consecuencias de la situación. Estos niños (uno de cada cuatro de los nacimientos) de madres adolescentes,  generalmente quedan abandonados a su suerte. Si no son recogidos por sus abuelos u otro familiar, en un alto porcentaje – que generalmente no se da a conocer – termina deambulando por  las calles.

Se trata de una realidad social que el pueblo uruguayo no puede ni debe desconocer. Es parte de una problemática que tiene luego muchas manifestaciones, pero mientras no se enfoque con sinceridad y responsabilidad su origen, seguramente seguiremos enfrentando un agravamiento en cuanto a estos niños, que se crían casi al mismo tiempo que su madre.

Relativizar el tema remitiéndonos a decir que “siempre hubo” embarazos adolescentes es simplificar demasiado un tema que tiene una profunda incidencia social.

Ver el embarazo adolescente como algo “natural” es de alguna manera conformarnos con observar y luego asistir a los hechos que se vayan dando sin hacer nada por analizarlo y asistirlo.

Las niñas de 13 ó 14 años que quedan embarazadas están aún en proceso de maduración, diríamos saliendo muchas veces de su niñez cuando de golpe pasan a ser consideradas mujeres adultas.

Nadie puede discutir que desde todo punto de vista no es aconsejable un embarazo a tan temprana edad, tanto para su salud, su físico, su madurez intelectual aún en formación, como para su responsabilidad misma en la vida.

De hecho casi a diario en las denuncias de violencia doméstica nos encontramos con casos de violencia originados por la intervención de familiares frente a madres adolescentes que descuidan, maltratan o abandonan a sus hijos.

En definitiva, hay una responsabilidad social específica. Hay factores en la sociedad que empujan a estas situaciones y es allí donde debe haber un compromiso específico de todos.

Las jornadas que se están llevando adelante en el  país, van en esta dirección, pero deberían tener continuidad y permanencia y apoyo suficiente para incidir en la medida deseada.







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