El enemigo sigue al acecho

ruguay mantiene una situación privilegiada en cuanto al estado sanitario de la población.
No quiere decir esto que se pueda tomar como ejemplo en la materia, sino que sencillamente el hecho de no contar con grandes dificultades en su geografía, sin montañas y zonas inhóspitas que puedan constituir reservorios naturales para los vectores, algunos controles se hacen aquí en forma más eficaz que en otras partes.
Ahora bien, en materia de educación sanitaria y sobre todo en cuanto a respuesta de la población a las campañas educativas en la materia, la población uruguaya tiene muy poca diferencia de la forma de respuesta que muestran otras urbes en la región.
El mosquito vector del Dengue llegó a nuestro país, probablemente desde el Norte, hace por lo menos 30 años atrás y como lo han explicado expertos sanitarios, en ninguna parte del mundo se ha logrado erradicarlo, salvo cuando las condiciones de clima lo determinan.
Por lo tanto el Aedes Aegypti se instaló en nuestro país y aquí se halla con una población más o menos controlada, aunque nunca erradicada.
Felizmente no han aparecido mosquitos infectados, los que propagan la enfermedad, pero la respuesta de la población a las medidas preventivas, que apuntan sobre todo a la eliminación de objetos “cacharros” que puedan servir como reservorios del Aedes Aegypti, es escasa y deja mucho que desear.
Bastaría dar una vuelta por los alrededores de la ciudad para hallar cientos, sino miles de neumáticos en desuso, ni que hablar de lo que puede apreciarse en las gomerías y sus alrededores.
Es que este es un problema sin solución, no sólo en Salto, no sólo en el Uruguay, sino en el mundo entero, donde no se sabe qué destino darles a los neumáticos en desuso, a lo sumo se han hallado soluciones parciales que permiten reciclar y aprovechar una ínfima parte de ellos.
Consideramos que es el principal problema a solucionar para tratar de evitar los lugares donde se depositan los huevos del Aedes y crecen las larvas del mosquito.
Pero no sólo se trata de los neumáticos, sino de miles de objetos más, teniendo en cuenta que se afirma que hasta en una tapita de refrescos que se llene de agua de lluvia pueden crecer las larvas y hay miles y miles de ellas diseminadas en el territorio nacional.
Por lo tanto, lejos de sentirnos tranquilos, por el hecho de que no hayan aparecido casos “autóctonos” de Dengue, tendríamos que mantenernos en estado de alerta, extremando las medidas preventivas y asumiendo que vivimos en un estado “pre epidémico” como lo han declarado las autoridades sanitarias.
Como lo afirmaran nuestros abuelos “siempre será mejor prevenir que curar”.
Uruguay mantiene una situación privilegiada en cuanto al estado sanitario de la población.
No quiere decir esto que se pueda tomar como ejemplo en la materia, sino que sencillamente el hecho de no contar con grandes dificultades en suDesusadosgeografía, sin montañas y zonas inhóspitas que puedan constituir reservorios naturales para los vectores, algunos controles se hacen aquí en forma más eficaz que en otras partes.
Ahora bien, en materia de educación sanitaria y sobre todo en cuanto a respuesta de la población a las campañas educativas en la materia, la población uruguaya tiene muy poca diferencia de la forma de respuesta que muestran otras urbes en la región.
El mosquito vector del Dengue llegó a nuestro país, probablemente desde el Norte, hace por lo menos 30 años atrás y como lo han explicado expertos sanitarios, en ninguna parte del mundo se ha logrado erradicarlo, salvo cuando las condiciones de clima lo determinan.
Por lo tanto el Aedes Aegypti se instaló en nuestro país y aquí se halla con una población más o menos controlada, aunque nunca erradicada.
Felizmente no han aparecido mosquitos infectados, los que propagan la enfermedad, pero la respuesta de la población a las medidas preventivas, que apuntan sobre todo a la eliminación de objetos “cacharros” que puedan servir como reservorios del Aedes Aegypti, es escasa y deja mucho que desear.
Bastaría dar una vuelta por los alrededores de la ciudad para hallar cientos, sino miles de neumáticos en desuso, ni que hablar de lo que puede apreciarse en las gomerías y sus alrededores.
Es que este es un problema sin solución, no sólo en Salto, no sólo en el Uruguay, sino en el mundo entero, donde no se sabe qué destino darles a los neumáticos en desuso, a lo sumo se han hallado soluciones parciales que permiten reciclar y aprovechar una ínfima parte de ellos.
Consideramos que es el principal problema a solucionar para tratar de evitar los lugares donde se depositan los huevos del Aedes y crecen las larvas del mosquito.
Pero no sólo se trata de los neumáticos, sino de miles de objetos más, teniendo en cuenta que se afirma que hasta en una tapita de refrescos que se llene de agua de lluvia pueden crecer las larvas y hay miles y miles de ellas diseminadas en el territorio nacional.
Por lo tanto, lejos de sentirnos tranquilos, por el hecho de que no hayan aparecido casos “autóctonos” de Dengue, tendríamos que mantenernos en estado de alerta, extremando las medidas preventivas y asumiendo que vivimos en un estado “pre epidémico” como lo han declarado las autoridades sanitarias.
Como lo afirmaran nuestros abuelos “siempre será mejor prevenir que curar”.