El espacio que nunca debió cederse al mercado

Bajar la edad de la imputabilidad, esto es para responsabilizar concretamente a los adolescentes de hechos delictivos, construir mas cárceles, son entre otras, las medidas que se proponen para hacer frente a un auge delictivo innegable. Medidas quizás necesarias pero jamás suficientes para encauzar una realidad ya muy torcida.
Este auge no es privativo de nuestro país, ni es aquí donde muestra su mayor empuje. Felizmente estamos recién en las etapas preliminares, que no quiere decir menos importantes, pero es ahora cuando hay que tomar conciencia de la gravedad de la situación.
Esta es la realidad que todos conocemos, que a todos nos preocupa y que sin lugar a dudas todos queremos combatir, o al menos  la mayoría de los ciudadanos que no quieren ver a Uruguay convertido en otro infierno de la droga.
Lo peor de todo no es la situación actual, sino lo que seguramente vendrá detrás de esto, si no somos capaces de frenar a tiempo y debidamente este proceso.
Basta con preguntar a cualquier adolescente cuál es su objetivo en la vida y nos atrevemos a decir que una gran mayoría dirá lo mismo: “hacer dinero”. No tiene un plan de vida, no tiene la más mínima intención de prepararse debidamente, de formarse, de emplear estos años para estudiar o formarse en una profesión o un oficio. Lo que importa es tener dinero. Felizmente no son todos, hay todavía un gran porcentaje de nuestros jóvenes que tienen claro que en la vida se depende esencialmente, del estudio, de la preparación, del trabajo y ello requiere cierto sacrificio.
Ahora bien, pocas veces nos detenemos a analizar por qué llegamos a esta situación.
Seguramente  esos adolescentes no son victimarios, sino víctimas de una situación que nosotros por lo menos cobijamos.
Nosotros con nuestra desidia, pero más quienes nos han gobernado décadas atrás, por permitir que el mercado con sus múltiples formas de inmiscuirse donde no les corresponde y corromperlo todo, usurpara el lugar que debe necesariamente ocupar la educación y la formación en la niñez, la adolescencia y la juventud.
La ambición del celular, la ropa de marca, el automóvil, dinero y fama, son la meta que nos ha metido el mercado a través de los medios de comunicación masiva, una de sus herramientas predilectas.
Con este objetivo nuestra juventud no sólo está enferma de fama, dinero y placer, sino que es fácil presa de las tentadoras formas de hacer “plata fácil”, cuando no tiene otra forma de hacerlo. En este punto es cuando cae en las redes del narcotráfico, a veces pensando que nunca lo harán, pero cuando se dan cuenta están enredados en las ignominiosas redes de la droga, las que difícilmente se logra romper.

Esta es la realidad que debemos enfrentar. Estas son las raíces del mal que tenemos que identificar y combatir antes que sea demasiado tarde.

Alberto Rodríguez Díaz







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...