El gran tema de las bolsitas

Debe ser uno de los temas más manejados en estas columnas. Siempre nos hemos opuesto a la proliferación de las bolsitas de nylon. Hay algunos detalles que no conocíamos y hemos hallado en las últimas horas.
Cada año a nivel mundial se consumen entre 500 mil millones y 1 billón de bolsas de plástico, cada minuto se consume 1 millón de estas bolsas. La producción de bolsas de plástico crea suficientes residuos sólidos por año. Se necesita 12.000.000 de barriles de petróleo para producir 100.000 millones de bolsas de plástico y esto sólo en los Estados Unidos. Con el petróleo necesario para producir 14 bolsas de plástico, un coche podría recorrer 12,5 kilómetros. (“El Pueblo”, el diario, de Arequipa, Perú).
Pero no son los aspectos económicos los preocupantes, sino el gravísimo daño que están provocando las “inofensivas” bolsitas al medio ambiente.
No sólo los residuos plásticos son los que están arruinando la naturaleza, pero son los que quizás están produciendo el mayor daño que se conoce.
No sólo por lo que afectan y malogran, como los ciclos naturales, sino esencialmente por los efectos negativos que tienen sobre la misma, por ejemplo, hay muchos peces que confunden estas bolsitas que flotan en el agua, con las medusas con que se han alimentado siempre.
En el mundo entero hace ya décadas que se ha alertado de la situación e inclusive cada vez hay más indicios de la existencia de siete grandes islas de plástico en los mares.
Si embargo las bolsitas, es decir, los intereses que hay detrás de ellas, han demostrado tener la suficiente habilidad (¿o poder?), para esquivar hasta el momento todos los intentos de prohibirlas y por lo visto lo seguirán consiguiendo porque hoy no se habla de prohibirlas, sino de cobrarlas, de exigir que sean “amigables” al ambiente, si es que alguna de ellas lo sea.
Se ha estimado que el 80% de las basuras que generan las islas de plástico, proviene de zonas terrestres, y de barcos el 20% restante. Un estudio elaborado por científicos australianos, asesta un duro mazazo al anunciar que los plásticos que las forman, tardarán, como mínimo, 500 años en dejar de aumentar. Es más, esta proyección tan pesimista sólo se cumpliría si se dejase de arrojar basura al mar, cosa que, lamentablemente, no está ocurriendo.
Algunos países han prohibido las bolsas de plástico y muchos ciudadanos son conscientes del daño medioambiental que supone tirar plástico al mar directa o indirectamente, porque todo lo de la tierra termina en los mares. Pero otras muchas personas, la inmensa mayoría, aún no se han dado cuenta de lo que significa desechar basura plástica en el océano.
La mayor isla de plástico que se conoce se ha formado frente a Hawai y llega hasta Japón, en una extensión de 1.400.000 Km2, aunque sólo es la más grande, se han confirmado mediante imágenes satelitales la existencia de cinco de estas islas, pero se tiene la certeza que existen otras en formación.