El grave problema de las islas de plástico flotantes

Habitualmente cuando concurrimos al supermercado nos llenamos de bolsas de nylon y nadie se pregunta, adonde irán a parar esas bolsitas que obviamente serán posteriormente descartadas. El tema parece nimio, y  sin embargo se arrastra de varias décadas atrás y las consecuencias han sido  lamentables.
Ya en la década del sesenta, la publicación “Tribuna Alemana”, que por entonces editaba la Alemania Occidental, daba cuenta del  problema cada vez más grave que representaban las bolsitas abandonadas en las playas. Según la publicación, estas bolsitas iban a parar al agua y algunos peces de mayor tamaño las tragaban confundiéndolas con peces u otros tipo de animales marinos.
Pero 50 años después no sólo que este problema subsiste y sus consecuencias son notorias, sino que además se ha  ido agravando al punto tal que varios oceanógrafos han dado cuenta de la existencia de verdaderas islas de plásticos, cuya extensión sigue creciendo en todos los océanos.
Estas “islas” son conformadas, según “National Geografic” en un 90 por ciento por plásticos, tapitas, botellas y otros tipo de envases descartados, como lo que denominamos “espuma plast”, uno de los elementos más usados para el envasado de electrodomésticos en estos momentos.
La mayor preocupación surgió en los últimos días  en ocasión de la intensa búsqueda del avión de Malasya Airlines, cuyo paradero sigue siendo un misterio. Gracias a los datos  obtenidos por satélite permitieron ubicar una isla de plástico del tamaño de todo Brasil en el Océano  Indico.
Lo peor de todo es que hay coincidencia en que estas islas, formadas en la confluencia de las corrientes marinas, son prácticamente “inmanejables”, debido a que ni siquiera se puede descender a ellas para estudiarlas, se explica.
La solución está en tierra firme, agregan, quienes sostienen que es desde la tierra que llega toda esta basura plástica, debido a que se sigue tomando los cursos de agua y sus adyacencias como  verdaderos basureros adonde van a parar todos los envases y otros elementos descartables.
Existen normas internacionales que prohiben estas conductas, pero no se cumplen ni parece que existiera real interés de las naciones en hacerlas cumplir.
En tanto el daño sigue acrecentándose. Se afirma que el Océano Pacífico tiene  dos islas de este tipo y el Atlántico otras tantas.
Mientras no entendamos la gravedad de la cuestión, el daño continuará acentuándose y seguramente lo pagarán sobre todo las futuras generaciones.

Habitualmente cuando concurrimos al supermercado nos llenamos de bolsas de nylon y nadie se pregunta, adonde irán a parar esas bolsitas que obviamente serán posteriormente descartadas. El tema parece nimio, y  sin embargo se arrastra de varias décadas atrás y las consecuencias han sido  lamentables.

Ya en la década del sesenta, la publicación “Tribuna Alemana”, que por entonces editaba la Alemania Occidental, daba cuenta del  problema cada vez más grave que representaban las bolsitas abandonadas en las playas. Según la publicación, estas bolsitas iban a parar al agua y algunos peces de mayor tamaño las tragaban confundiéndolas con peces u otros tipo de animales marinos.

Pero 50 años después no sólo que este problema subsiste y sus consecuencias son notorias, sino que además se ha  ido agravando al punto tal que varios oceanógrafos han dado cuenta de la existencia de verdaderas islas de plásticos, cuya extensión sigue creciendo en todos los océanos.

Estas “islas” son conformadas, según “National Geografic” en un 90 por ciento por plásticos, tapitas, botellas y otros tipo de envases descartados, como lo que denominamos “espuma plast”, uno de los elementos más usados para el envasado de electrodomésticos en estos momentos.

La mayor preocupación surgió en los últimos días  en ocasión de la intensa búsqueda del avión de Malasya Airlines, cuyo paradero sigue siendo un misterio. Gracias a los datos  obtenidos por satélite permitieron ubicar una isla de plástico del tamaño de todo Brasil en el Océano  Indico.

Lo peor de todo es que hay coincidencia en que estas islas, formadas en la confluencia de las corrientes marinas, son prácticamente “inmanejables”, debido a que ni siquiera se puede descender a ellas para estudiarlas, se explica.

La solución está en tierra firme, agregan, quienes sostienen que es desde la tierra que llega toda esta basura plástica, debido a que se sigue tomando los cursos de agua y sus adyacencias como  verdaderos basureros adonde van a parar todos los envases y otros elementos descartables.

Existen normas internacionales que prohiben estas conductas, pero no se cumplen ni parece que existiera real interés de las naciones en hacerlas cumplir.

En tanto el daño sigue acrecentándose. Se afirma que el Océano Pacífico tiene  dos islas de este tipo y el Atlántico otras tantas.

Mientras no entendamos la gravedad de la cuestión, el daño continuará acentuándose y seguramente lo pagarán sobre todo las futuras generaciones.