El IMAE más allá de lo que se puede ver

El acceso a la medicina altamente especializada no es fácil, ni mucho menos barata, en el Uruguay,  ni en ninguna parte del mundo, salvo excepciones que no conocemos pormenorizadamente, pero se nos dice que existen.

A la prueba está de la cantidad de personas de escasos recursos que no teniendo posibilidades de acceso a ella en el país, recurre a colectas y otras formas de beneficencia para reunir los fondos necesarios que les otorguen, la posibilidad de conseguir en el exterior, a ellos o sus familiares, de seguir viviendo.

En esta línea, y de acuerdo a los planes pregonados por el Ministerio de Salud Pública, la necesidad de la instalación en Salto de un Centro de Medicina de Alta Tecnología, no debería ser discutida por nadie.

Nadie podría oponerse a la instalación de un equipamiento y los restantes aspectos que supone mayores posibilidades de recuperación de la salud por parte de la gente del lugar.

Esencialmente estaría al servicio de los pacientes de Salto, Bella Unión y Artigas, sin dejar de lado lo que supone también para Paysandú y quizás un poco más allá.

Partiendo de la base de que el país estuviera en condiciones de asumir tanto la compra del equipo como el funcionamiento correspondiente del servicio, cabe preguntarse ¿Por qué no han fructificado las gestiones que se han encaminado hace ya tanto tiempo?.

El meollo de la cuestión está en los pormenores de la instalación.

¿Dónde?. ¿Bajo responsabilidad de quien?. ¿Quién prestará el servicio?. ¿Qué costo tendrá?. ¿Quiénes tendrán acceso a él?.

Las respuestas  no son tan fáciles y no siempre se deja en claro que ésta es la verdadera cuestión, porque allí confluyen diferentes intereses, probablemente todos válidos, pero muy diferentes.

Cuando se dice que todos los sectores de la población tienen derecho a ser asistidos al máximo nivel posible a la hora de atender su salud, se está sosteniendo algo irrefutable.

No debería haber un sistema de salud para ricos y otro para pobres, sino que todos deberían tener las máximas posibilidades, sobre todo si éstas son proporcionadas mediante el aporte directo o indirecto de los recursos públicos.

Consideramos muy valiosa la movilización popular que se ha iniciado por estos días, es la forma de respaldar la iniciativa y de reclamar su necesidad como un derecho esencial de la población, ojalá llegue a buen puerto.