El intento de rescate a los jóvenes que han desertado

Una estimación realizada por “El Observador” y revelada tiempo atrás, sostiene que en nuestro país hay 131.000 jóvenes que no han terminado secundaria y 45.000 de ellos, son los denominados “Ni-Ni”, que no estudian, ni trabajan.
El Plan “Jóvenes en Red” que acaba de anunciar el gobierno nacional es un intento concreto de hacer algo por volver al sistema educativo formal a esos adolescentes y jóvenes que han dejado de estudiar y tampoco trabajan. Se les ofrecerán condiciones para que vuelvan al sistema educativo.
Se invertirán muchos recursos en este intento, cuya duración en principio se ha establecido en un año y medio.
Podría considerarse que estos recursos bien podrían volcarse a favor de los jóvenes que con gran sacrificio, en algunos casos, están estudiando, cursando una carrera o aprendiendo un oficio. No dudamos que también a ellos el Estado debe apoyar y respaldar, pero de todas formas, creemos que el intento de recuperar hacia el sistema educativo formal a estos jóvenes, es muy loable.
Nada se obtiene cuestionando por qué han abandonado o por qué no quieren trabajar. Seguramente la desmotivación tiene varias causas y no es sólo de su responsabilidad, porque incluso el propio sistema educativo, la pérdida de valores y la búsqueda de falsos ídolos, aspectos de los que no podemos desentendernos, también han jugado su papel en este tema.
Por eso de no hacer al menos un intento por recuperarlos, tenemos que tener muy claro que estos jóvenes se malograrán irremediablemente y es difícil que logren salir del círculo de pobreza, al que pertenece la mayoría de ellos y por lo tanto, serán un caldo de cultivo para la drogadicción y la delincuencia, aunque no necesariamente.
El Plan “Jóvenes en Red”, es un intento inédito y jugado que consiste en ir a buscarlos a su entorno, a llegarles hasta su ambiente, para intentar rescatarlos. Se trata de ocuparse y no sólo de preocuparse.
Por el bien de la nación toda y en particular de las futuras generaciones, es de desear que este programa arroje buenos resultados, tenga éxito, aún cuando en materia de cifras no se alcancen las que se pretende. El sólo hecho de detener esta realidad, que nos indica que cada día que pasa es mayor el número de jóvenes que se desmotiva y deja sus estudios o su preparación en un oficio, ya sería un logro muy importante.
Rescatar a los jóvenes que han desertado del sistema educativo, sería un logro muy satisfactorio, para ellos en primer lugar, para el programa después, pero por encima de todo esto, para la comunidad en pleno.

Una estimación realizada por “El Observador” y revelada tiempo atrás, sostiene que en nuestro país hay 131.000 jóvenes que no han terminado secundaria y 45.000 de ellos, son los denominados “Ni-Ni”, que no estudian, ni trabajan.

El Plan “Jóvenes en Red” que acaba de anunciar el gobierno nacional es un intento concreto de hacer algo por volver al sistema educativo formal a esos adolescentes y jóvenes que han dejado de estudiar y tampoco trabajan. Se les ofrecerán condiciones para que vuelvan al sistema educativo.

Se invertirán muchos recursos en este intento, cuya duración en principio se ha establecido en un año y medio.

Podría considerarse que estos recursos bien podrían volcarse a favor de los jóvenes que con gran sacrificio, en algunos casos, están estudiando, cursando una carrera o aprendiendo un oficio. No dudamos que también a ellos el Estado debe apoyar y respaldar, pero de todas formas, creemos que el intento de recuperar hacia el sistema educativo formal a estos jóvenes, es muy loable.

Nada se obtiene cuestionando por qué han abandonado o por qué no quieren trabajar. Seguramente la desmotivación tiene varias causas y no es sólo de su responsabilidad, porque incluso el propio sistema educativo, la pérdida de valores y la búsqueda de falsos ídolos, aspectos de los que no podemos desentendernos, también han jugado su papel en este tema.

Por eso de no hacer al menos un intento por recuperarlos, tenemos que tener muy claro que estos jóvenes se malograrán irremediablemente y es difícil que logren salir del círculo de pobreza, al que pertenece la mayoría de ellos y por lo tanto, serán un caldo de cultivo para la drogadicción y la delincuencia, aunque no necesariamente.

El Plan “Jóvenes en Red”, es un intento inédito y jugado que consiste en ir a buscarlos a su entorno, a llegarles hasta su ambiente, para intentar rescatarlos. Se trata de ocuparse y no sólo de preocuparse.

Por el bien de la nación toda y en particular de las futuras generaciones, es de desear que este programa arroje buenos resultados, tenga éxito, aún cuando en materia de cifras no se alcancen las que se pretende. El sólo hecho de detener esta realidad, que nos indica que cada día que pasa es mayor el número de jóvenes que se desmotiva y deja sus estudios o su preparación en un oficio, ya sería un logro muy importante.

Rescatar a los jóvenes que han desertado del sistema educativo, sería un logro muy satisfactorio, para ellos en primer lugar, para el programa después, pero por encima de todo esto, para la comunidad en pleno.







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