El Interior también existe

Lamentablemente en estos tiempos electorales se suelen hacer afirmaciones apresuradas y muchas veces también respuestas con  las mismas características, porque los intereses políticos puntuales lo tiñen todo. En estos casos la polémica se suele limitar a aspectos superficiales o banales, los que conviene poner sobre el tapete según el interés partidario o de cualquier otro tipo que nos mueva, desconociéndose realmente la problemática que puede existir en  el fondo.
Sucedió cuando días atrás, ante algunas afirmaciones formuladas desde tiendas gremiales, sobre las demoras en la atención en las Emergencias y las especialidades hospitalarias, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) salió a defender tajantemente, el servicio, pero sin percatarse de los detalles.
En este caso sacó a relucir la reducción del tiempo de espera en los servicios de emergencia en tres hospitales, que de un promedio de ocho horas se ha logrado en bajarlo a dos, manifestó.
El quid del asunto es que los tres hospitales mencionados son capitalinos.  No sabemos si existen estadísticas con respecto al mismo tema en el interior y seguramente que una cosa es la atención en las Emergencias y otra muy diferente la situación que se vive con respecto a las especialidades, problema que incluso el propio Ministerio de Salud Pública ha reconocido.
Pero lo que nos interesa subrayar es el grueso error que significa evaluar el tema a nivel nacional, esto es hablar en referencia a la situación de las Emergencias de todo el país, tomando en cuenta la situación de sólo tres hospitales capitalinos.
No conocemos exactamente cuál es la realidad en el plano local, aunque descartamos que haya que esperar seis u ocho horas para una primera atención, pero tampoco nos parece acertado evaluar de esta forma. Estamos seguros de que la situación  debe tener diferencias acentuadas entre lo que es por ejemplo el hospital de Bella Unión, con lo que sucede en los hospitales capitalinos o del área circundante.
Lo que se escapa en este cruce de denuncias y defensas, es la verdadera causa de la situación o el déficit que puedan tener los servicios. Saber si se debe a ineficiencias, a escasez de recursos humanos o materiales o a otros motivos y sobre todo tratar de hallar una solución.
Esta es la cuestión de fondo y para hacer referencia en el plano nacional debería de  hacerse una evaluación del total de nosocomios, cosa que no parece demasiado difícil.
Mientras sigamos viendo el país, hasta el arroyo Santa Lucía seguramente será difícil esperar otra cosa queno sea un centralismo despiadado.

Lamentablemente en estos tiempos electorales se suelen hacer afirmaciones apresuradas y muchas veces también respuestas con  las mismas características, porque los intereses políticos puntuales lo tiñen todo. En estos casos la polémica se suele limitar a aspectos superficiales o banales, los que conviene poner sobre el tapete según el interés partidario o de cualquier otro tipo que nos mueva, desconociéndose realmente la problemática que puede existir en  el fondo.

Sucedió cuando días atrás, ante algunas afirmaciones formuladas desde tiendas gremiales, sobre las demoras en la atención en las Emergencias y las especialidades hospitalarias, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) salió a defender tajantemente, el servicio, pero sin percatarse de los detalles.

En este caso sacó a relucir la reducción del tiempo de espera en los servicios de emergencia en tres hospitales, que de un promedio de ocho horas se ha logrado en bajarlo a dos, manifestó.

El quid del asunto es que los tres hospitales mencionados son capitalinos.  No sabemos si existen estadísticas con respecto al mismo tema en el interior y seguramente que una cosa es la atención en las Emergencias y otra muy diferente la situación que se vive con respecto a las especialidades, problema que incluso el propio Ministerio de Salud Pública ha reconocido.

Pero lo que nos interesa subrayar es el grueso error que significa evaluar el tema a nivel nacional, esto es hablar en referencia a la situación de las Emergencias de todo el país, tomando en cuenta la situación de sólo tres hospitales capitalinos.

No conocemos exactamente cuál es la realidad en el plano local, aunque descartamos que haya que esperar seis u ocho horas para una primera atención, pero tampoco nos parece acertado evaluar de esta forma. Estamos seguros de que la situación  debe tener diferencias acentuadas entre lo que es por ejemplo el hospital de Bella Unión, con lo que sucede en los hospitales capitalinos o del área circundante.

Lo que se escapa en este cruce de denuncias y defensas, es la verdadera causa de la situación o el déficit que puedan tener los servicios. Saber si se debe a ineficiencias, a escasez de recursos humanos o materiales o a otros motivos y sobre todo tratar de hallar una solución.

Esta es la cuestión de fondo y para hacer referencia en el plano nacional debería de  hacerse una evaluación del total de nosocomios, cosa que no parece demasiado difícil.

Mientras sigamos viendo el país, hasta el arroyo Santa Lucía seguramente será difícil esperar otra cosa queno sea un centralismo despiadado.