El más grande acto de amor

No hay mayor demostración de amor al prójimo que el hecho de dar nuestra vida por él. Siempre ha sido así y quienes somos cristianos sabemos que la mayor muestra de este amor a la humanidad ha sido y sigue siendo el calvario de Cristo, torturado hasta la muerte terrenal.
Quienes no profesan la fe cristiana pueden creer o no en la resurrección, piedra angular de la fe cristiana. Lo que no pueden poner en tela de juicio es el enorme valor de la coherencia, de dejarse matar incluso por su fe, por sus creencias, por su convicción de estar en el camino correcto para mostrarle el camino a los demás seres humanos.
Hoy se renueva este misterio. Para los cristianos que creemos en la resurrección de Cristo Jesús, no hay duda alguna. El hombre es mucho más que un animal que vive y muere, porque más allá de lo físico y terrenal, que todos tenemos muy seguro desde que nacemos a la vida, creemos en una vida eterna, que va mucho más allá de esto y es lo que realmente justifica la vida terrenal.
Hoy sabemos que no todo el mundo es capaz de llegar a esta entrega, pero de todas maneras esta entrega conserva su enorme valor, justifica realmente la vida de cada persona.
Los que creemos en el enorme valor de este acto sabemos que todos somos capaces de conseguirlo, pero depende de nuestro grado de fe y de coherencia en la vida. Paso a paso hay gente que aún sin ser cristiana es capaz de jugarse por los demás de exigir justicia sencillamente porque entienden que todos debemos ser iguales ante la ley, más allá del poder económico, político o cualquier otro poder.
Más que una cuestión de fe, es un acto de amor y de justicia. Es entender que la justicia no emana de ninguna ley, sino del concepto y del amor que tengamos hacia los demás.
Nada mejor para simbolizar esta máxima que aquello de que “vivir la vida se debe de tal suerte, que vivo quede en la muerte…”
Quien crea que la vida se termina con la muerte física, no puede entender esto.
Sólo quienes creen en que hay otra vida, por la que seguramente vale la pena vivir de acuerdo a las enseñanzas que se nos han legado, creemos que la vida es para vivirla y disfrutarla, pero honrándola y sin pisotear ni degradar a nadie.
Ojalá cada vez haya más gente que así lo entienda y viva de acuerdo a esto.
Dicho esto, les deseo a todos ¡Felices Pascuas!
A.R.D.







Recepción de Avisos Clasificados