El más grande de todos

Resulta difícil encontrar un solo uruguayo que reniegue de su artiguismo.

El prócer ha marcado una impronta en todos y cada uno de los “orientales” que hasta se llega a lindar en el fanatismo y hay compatriotas, sobre todo en el extranjero que podrían llegar a pelearse si sienten denigrar gratuitamente al Jefe de los Orientales.

Es notable comprobar como tanto desde la izquierda como desde la derecha mismo se llega a idolatrar al Prócer, atribuyéndole ideas diametralmente opuestas.

Con lo curioso que esto resulta, no es sin embargo de extrañar, porque tanto izquierda como derecha sólo están interpretando las ideas y acciones de Artigas, cada cual de acuerdo a sus propias ideas.

Es más, el mismo Prócer nos ha dejado una ventana abierta para la reflexión y una interrogante que continúa hasta nuestros días, sin que ni él en vida, ni sus seguidores posteriores hayan podido responder con convicción suficiente.

Nadie ha sido capaz de convencer plenamente a sus compatriotas sobre los motivos que tuvo Artigas para abandonar el territorio de su patria y no regresar jamás, a pesar de instalarse en un país bastante cercano, como el Paraguay.

El ostracismo que eligió el Prócer, con poco más de 50 años, sin duda alguna que respondió a una situación que él no quería para su patria.

Quizás en la respuesta a esa actitud de renuncia estén a la vez las explicaciones del empantanamiento de su sueño de integración regional, de un federalismo que hasta el día de hoy se sigue teniendo como el más avanzado proyecto de creación de una nación suficientemente grande y poderosa, fuera de la gravitación determinante del gran Buenos Aires.

No era Artigas un hombre de renuncia fácil, precisamente, porque en más de una oportunidad había dado muestras de jugarse la vida por las ideas que defendía para sí y para sus compatriotas, fueran éstos indios, negros, criollos o buenos extranjeros.

Eso sí, renegaba el prócer y lo dejó muy claro muchas veces de “los malos extranjeros y los peores criollos”.

Hoy al recordar su vida –en la fecha de su muerte – creemos que hay aún muchos motivos para mirarnos en el espejo del artiguismo.

No somos de los que vivimos añorando el pasado o las posibilidades que nos hubiera dado la patria grande del federalismo que soñó Artigas con las provincias unidas del Plata y la Banda Oriental que llegaba prácticamente hasta las nacientes del Río Uruguay.