El mensaje es lamentable

El robo de ganado, ovino, suino, equino y obviamente el bovino, es una pesadilla para todo productor rural, desde el más chico al más grande.
Por eso entendemos que el mensaje a la sociedad que se ha dado tras el caso reciente de las 300 cabezas bovinas que habían sido robadas y ahora devueltas, dejando a sus confesos autores sin antecedentes, luego de devolver los animales, es lamentable.
Con relación a este tema y teniendo en cuenta que no somos especialistas en temas legales, consideramos que tiene unas cuantas puntas.
En primer lugar, entendemos que es legal lo que se ha determinado por parte de la Justicia. Que quede claro, la ley faculta debidamente a los litigantes a hacerlo y por lo tanto el fallo es absolutamente ajustado a derecho.
En segundo lugar, este fallo tiene un beneficio que pocas veces hemos visto en materia judicial y es la reparación del daño a la víctima. Entendemos la posición de la víctima, puesto entre la espada y la pared. La opción era recuperar lo que le habían robado con el añadido de “retirar” la acusación o procesar (con o sin prisión) a sus autores.
Nos explicamos, cuando a Ud. le roban el celular, le arrebatan la cartera en la calle o incluso entran a su casa y le llevan lo poco que pueda tener, aún cuando se detenga a los autores del hecho, la víctima nunca recupera nada. Es más, sabemos de casos en que los autores del os hechos suelen pasearse delante de sus víctimas teniendo gestos de burla.
Estos hechos nos hacen pensar cuando escuchamos que no hay justicia, que hay una justicia para los ricos y otra para los pobres, sabemos en qué se basan.
Pero que quede claro, los fiscales y los jueces no son más que aplicadores de las leyes, es contra quienes las hacen, es decir el poder político el responsable de las mismas y por lo tanto de sus aciertos y sus errores.
Para decirlo con todas las letras, aquí lo que no nos gusta es precisamente la “limpieza” de antecedentes de quienes cometieron el delito de abigeato. Quiere decir que incluso de quererlo estarían habilitados para demandar a quienes dieron sus nombres, debido a que ellos no tiene antecedentes.
Es una barbaridad, un error garrafal, porque desde que el abigeato está considerado una falta y no un delito, el mensaje que subliminalmente se está dado a sus autores es el de “robá nomás que si pagás o devolvés luego no pasa nada”.
Un absurdo total.
Alberto Rodríguez Díaz