El negocio de la muerte: paradigma de la bestia que hemos engendrado

Si hay una situación paradigmática en referencia a la filosofía de “el fin justifica los medios”, es la venta de armas y el negocio de la guerra.
Para entender esto hay que visualizar claramente que el fin de los famosos “señores de la guerra” (fabricantes de armas y todo su entorno), no es otro que el obtener suculentas riquezas.
No importa otra cosa, ni hay nada que detenga su ambición.
Su poderío es tal que está por encima de cualquier gobierno.
Por esto días, un experto chileno, entrevistado por la periodista Raquel Daruech, en el programa “La sed y el Agua”, que se emite por Televisión Nacional, afirmó que es de su conocimiento que una de las condiciones de los préstamos del Fondo Monetario Internacional, es que un 30  por ciento del dinero que recibe un país debe destinarlo a gastos militares.
Si esto fuera así sería incalificable.
En los últimos días se han revelado voluminosas compras de armas, Venezuela, por un monto que se afirma llega a los 5.000 millones de pesos, para la compra de casi un centenar de tanques, helicópteros y un sistema defensivo aéreo, de origen ruso.
Brasil ha concretado una compra militar muy importante también en los últimos meses y ha firmado un “acuerdo operacional” con los Estados Unidos, cuyos pormenores se desconocen.
Pero también Chile ha comprado hasta submarinos atómicos, cuyo costo es escandaloso.
Obviamente que las armas se hacen para matar, aunque se dice que las armas solas no matan, mata el hombre que las acciona, lo que es verdad, pero cuando al hombre le mueve una filosofía como la que enunciamos “El fin justifica los medios”, entonces nada le detiene.
No se le puede llamar persona humana, porque seguramente se parece mucho más a una bestia que a un ser humano.
Será masacrado así sea un niño, una madre, un anciano un periodista o un pueblo entero, que le obstaculiza de alguna manera. Todo vale, cuando se trata de conseguir el fin establecido.
El negocio de la guerra es el más lucrativo del mundo y paradójicamente los mismos países que se consideran poco menos que gendarmes del mundo, Estados Unidos, China, Rusia y la propia Unión Europea, son los mayores fabricantes de esas armas que venden a los beligerantes. Se afirma que el 45 % de la riqueza que produce el mercado de las armas, el legal y el ilegal, queda o pasa al menos por los Estados Unidos.
La misma nación que tiene una prédica permanente contra el terrorismo, el narcotráfico y contra la violencia y las injusticias en todas partes del mundo.
Por eso, cuando hablamos de gobiernos “solidarios” ante grandes catástrofes naturales, antes que concederles dicha calificación, deberíamos de rascar más allá de lo que se muestra.
Alberto Rodríguez Díaz.







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