El nuevo parlamento

Nadie puede ignorar que en el nuevo parlamento hay representantes nacionales que hacen sus primeras armas en la política, como los hay también viejos abonados del sistema. Si esto es bueno o malo. Si es lo aconsejable o no, nadie lo sabe. Es lo que ha decidido el pueblo y por lo tanto son los hombres que le merecen mayor confianza en el desempeño de su representación.
Hay un elemento positivo – a nuestro entender – y es que nadie puede considerarse “dueño” del poder. Si bien quien asume la labor parlamentaria tiene ventaja sobre los políticos que no alcanzan esta distinción, tampoco significa mucho si su labor no trasciende o no logra al menos la resonancia que le mantendrá en la consideración pública.
De hecho, la mejor prueba surge del ámbito local mismo, donde ninguna de las tres diputadas (dos del FA y una del Partido Colorado), fueron reelectas.
Nuestra posición ha sido siempre la misma, entendemos que la labor parlamentaria, lejos de ser regida por posiciones ideológicas, debe ser regida por el razonamiento y la vigencia de valores como la honestidad, la justicia social, la equidad y la igualdad de posibilidades para todos los uruguayos, sin otras diferencias que su leal saber y entender, como lo da a entender la Constitución de la República.
Las denominadas “manos de yeso”, (una acepción muy gráfica para ilustrar el accionar de algunos parlamentarios) ejemplifican la falta de razonamiento, de capacidad para levantarse por sobre las barreras ideológicas.
Para nosotros sólo determinados temas merecen una conducta así, nadie puede ignorar que el presupuesto nacional y unos pocos temas más requieren de este tipo de actitud, porque sencillamente es lo que ha elegido el pueblo, en el acierto o el error.
En los demás asuntos, para nosotros la enorme mayoría. Deberían buscarse bases comunes, sentando políticas de Estado destacando las coincidencias y minimizando o reduciendo las discrepancias.
Seguramente que las denominadas “manos de yeso” o disciplina partidaria, seguirán viéndose y escondiendo flagrantes ignorancias en algunos temas. No deberían existir, porque para nosotros al menos, la razón debiera de prevalecer por sobre la ideología y nadie, nunca debiera compartir leyes o medidas que terminen siendo contra los intereses del pueblo.
Por el momento veremos que nos depara este anteproyecto, cuando sea presentado en el parlamento, porque seguramente nos dará idea de cuál será el panorama que tendremos en los próximos cinco años.
A.R.D.