El papelón del canal digital

La comunicación social masiva en el Uruguay y en todas partes del mundo, ha sido es y será una herramienta muy preciada por parte del poder. Tanto el económico, como el político y hasta el poder religioso ha tratado siempre de tener controlados de alguna manera a los medios de comunicación masiva y sobre todo a los que utilizan ondas de radio o señales de televisión propiedad del Estado.
El tema no es nuevo. Hace muchas décadas atrás que el Partido Colorado, estando en el gobierno adjudicó concedió a dedo las ondas de TV abierta; el Partido Nacional concedió a dedo las licencias de TV cable; y el Frente Amplio concedió a dedo las ondas de TV digital. Claro, con una diferencia, colorados y blancos lo hicieron con arbitraria escrupulosidad, mientras que el Frente, Mujica, lo hizo con anárquica desprolijidad. (Gabriel Pereyra, Observa.com, 24-10).
La televisión digital sistema a la que todos los sectores vinculados al tema coinciden en señalar como la televisión del futuro, es el tesoro más preciado en estos momentos y de allí que las anunciadas adjudicaciones del actual gobierno nacional se hubieran rodeado de una gran expectativa.
El gobierno nacional, que siendo oposición señaló siempre la injusticia de adjudicar tantos las ondas de radio, como las señales de televisión “a dedo” entre empresarios o sencillamente partidarios, anunció en esta ocasión que haría las cosas distinto, para ello llamó a licitación, con el propósito de darle transparencia a esta adjudicación. Lamentablemente todo terminó en un gran papelón, dado que el canal sobre el cual se centraba la expectativa, fue adjudicado al grupo al cual explícitamente el presidente de la República había dicho semanas atrás que nunca les daría un canal, porque no reunía las garantías que exigía la licitación y finalmente dio marcha atrás y termina adjudicando uno de los dos canales precisamente al mencionado grupo.
El tema ha causado profundas rispideces y amenaza con terminar en la Justicia, debido a que el segundo grupo al que presuntamente se le iba a adjudicar el canal, se considera perjudicado y actualmente -según se ha señalado – estudia el reclamo legal correspondiente.
Sea cual sea el resultado final de estas demandas, para el gobierno nacional termina todo con un gran papelón, la trasparencia que pretendía se fue al corno e incluso ha originado desencuentros aún en la interna del partido de gobierno.
Veremos en que quedará el tema, pero desde ya que no ha sido feliz para nadie.